Un recluso se ahorca en su celda de la prisión de Topas en Salamanca y es el segundo que muere en dos semanas

CCOO denuncia un "déficit de atención sanitaria y el aumento de presos con patologías mentales no tratadas".

20 MINUTOS. (EUROPA PRESS). FOTOGRAFÍA:PIXABAY. Un interno de mediana edad, que cumplía condena en la prisión de Topas, en la provincia de Salamanca, ha sido hallado muerto en su celda este domingo. Se trata del segundo que pierde la vida en el centro penitenciario en dos semanas tras el fallecimiento el 25 de julio de otro interno que prendió fuego a su colchón cuando se encontraba en el módulo de aislamiento.

En esta ocasión, los funcionarios que estaban de servicio encontraron al recluso ahorcado dentro de su celda, en la que vivía solo, tras lo que se activó el protocolo de suicidio sin poder hacer nada por salvar su vida, según ha informado CCOO.

El sindicato ha recordado que la muerte por suicidio es la primera causa de fallecimiento no natural en España desde 2008 y ha precisado que en las prisiones el número de suicidios es aproximadamente 20 veces mayor que entre la población en general.

Falta de personal

Los representantes de CCOO en el Centro Penitenciario de Topas han denunciado la «grave situación» que, a su juicio, se vive en esta cárcel por la «falta de recursos humanos, la deficiente atención sanitaria, el aumento de presos con patologías mentales y toxicomanías no tratadas adecuadamente». «En esta época estival se le unen las diferentes olas de calor, que vienen generando un aumento de la conflictividad y alteración de la normal convivencia en el centro», añaden.

Desde el sindicato han insistido en que no se dispensa una atención sanitaria adecuada y han criticado que no se cuenta con subdirector médico en el centro. Asimismo, de nueve médicos, «solo hay tres disponibles y la relación de puestos de trabajo no contempla la figura del psiquiatra, a pesar de que una inmensa mayoría de internos toman medicación psiquiátrica».

El sindicato ha alertado de que «la sanidad penitenciaria está agonizando», ya que el personal facultativo «no quiere trabajar en las prisiones porque no es atractivo, la población reclusa está sin la atención médica primaria adecuada y con problemas de sobredosis y suicidios». Además de estos hechos, ha recordado que las agresiones a los empleados públicos penitenciarios han aumentado. Durante 2023 se  produjeron nueve agresiones en la cárcel de Topas.

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