Un año de cárcel para un funcionario de la cárcel de Asturias por torturas a un preso

Torturas .

Evitó la celebración del juicio en la Audiencia Provincial, en Oviedo, reconocimiento que había pegado con la defensa en los genitales al interno cuando estaba atado, sin posibilidad de moverse

EL COMERCIO.(OLAYA SUÁREZ) FOTOGRAFÍA:IA.- Un año de cárcel y ocho de inhabilitación profesional por el delito de tortura. Un funcionario de prisiones, V. E. R. C., ha aceptado una condena de prisión y la prohibición de ejercer su oficio tras reconocer los cargos que pesaban sobre él: agredir a un preso en el centro penitenciario de Asturias. La víctima estaba en una celda de aislamiento cuando el procesado, según el escrito de la acusación pública, le propinó un fuerte golpe en los testículos con la defensa.

El juicio estaba previsto que se celebrase en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, en Oviedo, si bien el acuerdo entre la fiscalía y el procesado evitó el desarrollo de la vista oral. Se da la circunstancia de que ya había sido juzgado y condenado por los mismos hechos, si bien la vista oral se celebró en un juzgado de lo Penal de Oviedo y quedó luego anulada al considerar que el delito de torturas debía ser juzgado en la Audiencia Provincial, como así acabó siendo.

Durante el primer juicio el acusado negó haber agredido al preso y declaró que había actuado con la mínima fuerza indispensable para que depusiese su comportamiento agresivo. Ayer, sin embargo, reconoció los cargos que pesaban sobre él.

Los hechos ocurrieron el día 17 de noviembre de 2018, cuando el recluso se presentó en la cabina de vigilancia de los funcionarios del centro penitenciario y trató de agredirlos con una cuchilla que llevaba en la boca. El interno tuvo que ser reducido y, en cumplimiento, fue sancionado y recluido en una celda de aislamiento, donde se le encontró otra cuchilla oculta en su ropa interior. A la mañana del día siguiente, cuando aún se hallaba en aislamiento cumpliendo la sanción disciplinaria, se mostró muy violento, gritando y golpeando la puerta de la celda. Al acudir los funcionarios, les amenazó de muerte y trató de agredirles, por lo que los trabajadores penitenciarios tuvieron que reducirle. Poco después, fue necesario aplicarle una sujeción mecánica «para evitar nuevos ataques».

Cuando el interno ya estaba reducido y sujeto por el resto de los funcionarios presentes y con las sujeciones mecánicas en los brazos, tobillos, cintura y piernas, el ahora condenado «golpeó al interno sin necesidad ni justificación en los testículos con la defensa de goma reglamentaria que llevaba»……………………………..

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