«Sin techo no hay segunda oportunidad»: el problema de la vivienda también afecta a la reinserción en la sociedad

Muchos de los expresidiarios son jóvenes con un trabajo estable que duermen en las calles por la imposibilidad de un alquiler "La vivienda no es solo un objetivo final, sino la necesidad básica sobre la que sostener la dignidad y la autonomía"

INFORMATIVOS TELECINCO (Iria Sebastià). FOTOGRAFÍA: IA.- La reinserción en la sociedad no empieza en el momento en que las puertas del centro penitenciario se abren, sino mucho antes con el trabajo de los educadores y trabajadores sociales. Sin embargo, para muchas personas que vuelven a la libertad o empiezan a disfrutar de sus primeros permisos, la calle no se presenta como el mayor escenario de oportunidades, sino como un abismo al que es muy fácil caer.

«La vivienda es la base que nos permite trabajar todo el proceso de mejora; sin eso, te centras en sobrevivir, en protegerte y ya está», advierte Betlem Román, trabajadora social de la Fundación Obra Mercedaria. Desde las entidades del tercer sector y los colegios profesionales recuerdan que es imposible exigir a una persona que busque empleo, cuide de su salud o retome sus vínculos familiares si no cuenta con un lugar seguro donde dormir. La vivienda no es solo un techo, sino que es la condición de «posibilidad de la propia dignidad humana».

Un mercado hostil

En este contexto de crisis habitacional, encontrar un piso se ha convertido en una odisea, pero para quienes salen de prisión las barreras se multiplican aún más. Muchos son jóvenes sin delitos graves, que cuentan con un trabajo estable pero que se encuentran en una situación de vulnerabilidad por la falta de familiares y el racismo a la hora de buscar un alquiler.

 

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