Salidas programadas
INFOBAE.(EFE).FOTOGRAFÍA: IA.- «Que quien busca la libertad la encuentre en tu amor de padre». Con esta leyenda en la parte trasera de la camiseta han acudido a la misa celebrada este domingo en Madrid por el papa 16 presos de la cárcel madrileña de Soto de Real, emocionados por haber sentido que León XIV, un hombre «sincero y noble», estaba con ellos. Jefferson, ecuatoriano, y Manuel Jesús, originario de la República Dominicana, reconocen, en conversación telefónica con EFE, la suerte que han tenido de ser elegidos para lo que en términos penitenciarios se conoce como actividad programada, es decir, salidas a la calle organizadas y preparadas para reclusos que, al menos, hayan cumplido la cuarta parte de la condena. Fue el capellán del centro penitenciario, Paulino Alonso, quien movió esta actividad nada más enterarse de que el pontífice iba a viajar a España. Relata a EFE que intentó que los reclusos pudieran participar en un «acontecimiento tan importante para que no se sintieran un mundo aparte», sino miembros también de la sociedad y de la Iglesia de Madrid.
Además de a la misa, se ofreció a la cárcel que un interno de Soto del Real y otro del Centro de Inserción Social (CIS) Victoria Kent asistieran al encuentro del papa con los más vulnerables en un centro de Cáritas en el barrio madrileño de Lucero.Por supuesto, añade el capellán, eran muchos los voluntarios para estas dos actividades, así que además del requisito de haber cumplido una cuarta parte de la condena, la elección se hizo entre los que participaban en la misa de los domingos.
Los 16 internos que finalmente fueron elegidos han disfrutado de una buena ubicación en la misa del papa, justo frente a la Casa de América y en una zona de sillas. «Han tenido la deferencia de ponernos cerca. Para ellos ha sido una experiencia única, inolvidable. Sobre todo se han dado cuenta de que la realidad en la que estamos viviendo la sociedad es otra de la que viven dentro. Porque alguno llevaba 5 años sin salir de la prisión», recalca el capellán.
Y para llevar a cabo esta actividad, el padre Paulino ha contado con el apoyo de la dirección de la cárcel y de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. De hecho, les han acompañado el director del centro, dos jefes de servicio, dos funcionarios y dos educadores.
Tiene 30 años, se llama Jefferson y le quedan aún por cumplir seis años de condena. Se ofreció voluntario para asistir a la eucaristía del papa, una experiencia que califica de «muy especial y muy bonita»…………….
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