Un preso con obesidad mórbida pide salir en libertad ante el riesgo de morir entre rejas
ABC SEVILLA (Borja Médez). FOTOGRAFÍA: IA.- «Mi estancia en el módulo de enfermería en el Centro Penitenciario de Botafuegos (en Algeciras, Cádiz) se ha convertido de facto en una situación de mera supervivencia clínica». Son las desgarradoras palabras de Pedro María Aliseda Cerrato. Un preso que cumple condena por un delito económico mientras lucha por seguir viviendo por su obesidad supermórbida con más de 300 kilos. «La falta de respuesta de la Administración desde hace seis meses pone en riesgo la vida Pedro», asegura su hermana Ceci en declaraciones a ABC.
Pedro tiene 44 años y lleva tres años en el Centro Penitenciario de Algeciras. Su familia explica: «El delito por el cual está encarcelado es no haber declarado la renta durante un año y medio de los 18 años trabajados, una ofensa que no causa daño físico a otros y que, en comparación con su frágil estado de salud, parece inverosímil someterlo a tal castigo». Cuando ingresó pesaba 180 kilos. El tiempo ha deteriorado sus condiciones físicas y en la actualidad la báscula marca 301 kilos. También padece síndrome de Asperger y depende del oxígeno 18 horas al día.
Desde 2023 se ha documentado que Pedro presenta obesidad supermórbid junto con hipertensión arterial e insuficiencia circulatoria. Informes médicos posteriores añadieron episodios de fractura de acromion por caída, infecciones recurrentes y caídas con hematomas, y constataron que su peso supera los 260 kilos, impidiendo la realización de pruebas como TAC (tomografía axial computarizada) y resonancias.
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