Menos delitos pero más presos: el CPT alerta sobre el aumento de la población reclusa en Europa

contradicción : Menos criminalidad , más población reclusa.

CONFILEGAL. ( JAVIER RUIZ BLAY) FOTOGRAFÍA:PIXABAY. El Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) ha lanzado una advertencia que debería hacer reflexionar a todos los responsables de políticas penales y penitenciarias del continente: aunque el número de crímenes denunciados tiende a disminuir en Europa, la población reclusa sigue creciendo.

Esta fue una de las conclusiones más destacadas del informe 2024 presentado ayer por este organismo —dependiente del Consejo de Europa— en el Press Club de Bruselas, por su presidente, Alan Mitchell, y su secretario ejecutivo, Hugh Chetwynd.

Este contrasentido no es fruto del azar. Según el CPT, se explica por tres factores principales: penas de prisión cada vez más largasuso abusivo de la prisión preventiva y el envejecimiento de la población penitenciaria.

A ello se suma un fenómeno preocupante: la influencia del populismo penal en las reformas legislativas.

La presión política y mediática tras determinados crímenes genera respuestas legales desproporcionadas y poco meditadas, que terminan sobrecargando el sistema sin resolver sus déficits estructurales.

El espejismo de la seguridad: encerrar más, no siempre mejor

A través de inspecciones en prisiones de países como España, Francia, Bulgaria, Letonia o Lituania, el CPT constata que más encarcelamiento no equivale necesariamente a más seguridad. De hecho, las condiciones de hacinamiento y violencia institucional o entre internos generan efectos contrarios: agravan la exclusión social y dificultan la reinserción.

Frente a este modelo, el informe destaca casos como el de España, que logró una drástica reducción del número de internos (de 76.000 a 55.000) gracias a la reforma operada por la Ley Orgánica 5/2010, que permitió penas alternativas y tratamientos en delitos como el tráfico de drogas.

También Rumanía, que ha pasado de 31.000 a 24.000 personas presas con el objetivo de alcanzar las 19.000, representa una senda prometedora. Para el CPT, estos avances no sólo reducen el hacinamiento, sino que garantizan condiciones más humanas y contribuyen a una reinserción real.

Jerarquías carcelarias: un sistema dentro del sistema

A la sobrepoblación se suma otro fenómeno menos visible, pero que pone en jaque el sistema de garantías: la jerarquía de prisioneros. Herencia del sistema penitenciario de la antigua URSS, esta estructura informal —tolerada o incluso alimentada por la falta de intervención— asigna a cada preso una «casta», de la cual no podrá salir en todo lo que dure el cumplimiento de su condena.

Los «intocables», situados en el nivel más bajo, son sistemáticamente humillados, agredidos y obligados a realizar tareas degradantes para los internos de niveles superiores.

Este sistema subsiste, según el CPT, en varios países de Europa del Este, pero comienza a manifestarse en nuevas formas en prisiones de Europa occidental, como Francia, donde las organizaciones criminales están tomando control de determinados centros, lo que ha incrementado las agresiones a funcionarios.

En particular, la situación en Francia suscita especial preocupación. El informe denuncia que miles de personas comparten cama en las prisiones francesas.

Riesgo para la integridad física de funcionarios e internos

Esta cifra no sólo refleja una sobrepoblación extrema, sino un riesgo evidente para la integridad física de internos y funcionarios, y una erosión grave de los valores de libertad, justicia y seguridad promovidos por la Unión Europea.

En Lituania y Letonia, las jerarquías carcelarias siguen activas, aunque con esfuerzos recientes para devolver el control a los funcionarios penitenciarios. En Georgia, los intentos pasados de erradicarlas mediante la violencia fracasaron, y la situación ha vuelto a sus orígenes.

El CPT insiste en la necesidad de una estrategia a largo plazo basada en formación, infraestructura, sensibilización y compromiso político.

Estonia ha sido destacada como ejemplo de buenas prácticas. Desde su independencia de la URSS, ha acometido reformas para erradicar esta jerarquía aplicando soluciones como el incremento del personal penitenciario, demolición de celdas comunes y mejora de la relación entre funcionarios y reclusos.

¿Soluciones? Sí, pero no a cualquier precio

Otro tema tratado durante la presentación ha sido la propuesta de Italia de trasladar a inmigrantes detenidos a cárceles situadas en Albania. El CPT recuerda que esta fórmula ya fue ensayada por Bélgica Noruega durante cuatro años, alquilando centros en los Países Bajos.

Los estudios académicos y sobre el terreno arrojaron resultados negativos y el proyecto fue abandonado. Dinamarca y Kosovo planean implementar a finales de 2025 iniciativas similares, que el CPT seguirá de cerca.

El Comité ha expresado su preocupación por que estas soluciones de corto plazo se impongan por razones políticas y no por una auténtica voluntad de reforma. Para el organismo, lo esencial es que los derechos humanos se respeten en cualquier centro de detención, independientemente de su ubicación geográfica.

En contraste, Estonia es el ejemplo de cómo una reforma integral puede cambiar el sistema desde la base: incremento del personal, eliminación de celdas comunes, y mejora en la relación entre funcionarios y presos han erradicado en gran medida las jerarquías internas.

Mujeres, pobreza y prisión…….

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