Es necesaria una intervención terapéutica y preventiva desde el punto de vista de la persona presa.
La mayoría de incautaciones son de cannabis y sus derivados
EL PERIÓDICO. (ACN). FOTOGRAFÍA: PIXABAY.Las cárceles catalanas incautan droga a los internos una media de tres veces al día. Datos del Departamento de Justicia obtenidos por el ACN a través de una solicitud de información pública recogen 13.447 intervenciones de estupefacientes entre 2014 y junio de 2025.
El cannabis y sus derivados dominan las incautaciones, tanto en número como en peso, ya que 11.510 del total de acciones (un 85%) están relacionadas con esta planta. En este contexto, el programa libre de drogas que impulsa el Departamento de Justicia atendió a 2.746 reclusos en 2024 y este 2025 ya ha ayudado a 1.555. Ofrece un enfoque voluntario, personalizado e integral que, aparte de la abstinencia, busca la reinserción y reducción de la reincidencia delictiva. Un total de 5.545 confiscaciones en el mismo periodo han sido de hachís, 3.009 de resina de cannabis, 1.187 de tetrahidrocannabinol –el principal compuesto psicoactivo que se encuentra en la planta–, 859 de restos de cannabis y ha habido un milán más a más. Entre las demás sustancias estupefacientes más intervenidas se encuentran la heroína (en 864 ocasiones), la cocaína (523), fármacos para tratar la ansiedad (varias benzodiazepinas que suman unas 200 confiscaciones), o drogas sintéticas como el 9 la MD (4).
En cantidad capturada, el cannabis y derivados también son dominadores, con 127 kilos en la última década, en los centros penitenciarios. La heroína (1,7 kg), la cocaína (1,6 kg), las benzodiacepinas (cerca de medio kilo) o el MDMA (310 gramos) son las demás sustancias habituales.
En la última década, exceptuando una caída coincidiendo con los años de la covid, el número de intervenciones anuales siempre se ha movido entre las 1.200 y las 1.500 –entre tres y cuatro cada día–, y el año pasado se alcanzó el récord: 1.516. En el primer semestre de este año, se han notificado 526. El número de comunicaciones en el juzgado también tocó techo en el 2024, con 469 casos que han llegado a la justicia. De momento, en la primera mitad de 2025 se han contado 88.
Más tratamiento
Por otra parte, existe una ligera tendencia al alza en el número de inicios de tratamiento ambulatorio por drogodependencias. Según datos de los informes anuales del Departamento de Salud sobre el tema, se iniciaron 699 tratamientos en los Centros de Atención y Seguimiento en las Drogodependencias (CAS) de los centros penitenciarios en 2023, en el último año con datos. Se trata de la cifra más alta desde 2018 (720),superando todos los años pandémicos y el resto de años como mínimo desde 2016. En 2023, los tratamientos iniciados a internos representaron alrededor del 5% del total en los CAS del país. Se trata de una proporción similar al número de personas en tratamiento con metadona, 399 del total de 6.512 en Catalunya en 2023 (6,1%).
La droga que principalmente motiva el inicio de los tratamientos por adicciones a los estupefacientes entre rejas es la heroína. Lo fue en el 52,5% de los casos en 2023, en la línea de años anteriores. La cocaína es el principal instigador en el 24,3% de los casos, por delante del tabaco (7,3%), el cannabis (7,15%) o el alcohol (0,57%). Por el contrario, en el conjunto de CAS del país, casi todos fuera de las cárceles, el alcohol es el mayoritario (44,4%), seguido por la cocaína (23,6%), el cannabis (13,8%), la heroína (4,5%) y el tabaco (4,1%).
Dos centros de atención
El Departamento de Justicia ha recordado a ACN que el tratamiento de las drogodependencias en las prisiones depende del Departamento de Salud. El sistema penitenciario catalán cuenta con dos Centros de Atención y Seguimiento de las drogodependencias intrapenitenciarios. Uno está en Brians 1 y el otro en Brians 2 y ofrecen un servicio equiparable al que proporcionan las unidades que existen fuera de las cárceles. Estos espacios están ubicados dentro del centro penitenciario, aunque se trata de un recurso sociosanitario de la Red de Atención a Drogodependientes. Se encargan de organizar y ejecutar las diferentes modalidades de tratamiento toxicológico y de coordinar esfuerzos para racionalizar todas las intervenciones que se realizan en prisión.
El responsable de la unidad de programas de Promoció de la Salut i Qualitat de Vida de Justícia ha detallado que se trata de un enfoque personalizado e integral, que no está condicionado al tiempo de la condena: «A la persona que entra en prisión con una conducta adictiva grave enseguida se le debe ofrecer el abordaje terapéutico por un tema de derechos y de calidad de vida», ha añadido y ha recordado que se trata de un programa «totalmente voluntario».
Los profesionales hacen una evaluación del interno con una entrevista que analiza su potencial de reintegración. Por eso, se le ofrecen «itinerarios y programas que hacen que se cuestione el consumo como parte de su problema».
Acompañamiento del interno………………..
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