"Te das cuenta de que no has hecho las cosas bien", explica uno de los internos que participa en el programa de gafas virtuales.
20 MINUTOS (Mari Latorre). FOTOGRAFÍA: IA.- El uso de la realidad virtual inmersiva (RVI) en los centros penitenciarios de Catalunya se ha consolidado como una herramienta innovadora para reforzar la rehabilitación de las personas condenadas por delitos de violencia machista. Mediante este método, aquellos que participan en el programa pueden experimentar situaciones de violencia desde la perspectiva de la víctima.
Según informa este lunes la Conselleria de Justicia y Calidad Democrática en un comunicado, esta experiencia «favorece la mejora de la empatía, la responsabilización y la toma de conciencia sobre las consecuencias de la conducta violenta». Para ello, el programa reproduce escenarios en los que la persona que lleva las gafas de realidad virtual puede ver, escuchar y sentirse, durante unos momentos, como una víctima de violencia machista.
El más habitual y conocido es el llamado ‘embodiment’ (o corporeización). En él se experimentan situaciones desde el cuerpo de la víctima. También se utilizan otras escenas, como la observación de una discusión de pareja en un establecimiento público o una conversación simulada entre agresor y víctima, en la que el participante alterna los dos puntos de vista.
«Te das cuenta de que no has hecho las cosas bien», explica uno de los internos que trabaja con el programa de gafas virtuales. «Cuando me las puse vi imágenes que me conmovieron mucho al ver lo que la otra persona siente en esos momentos», añade, para asegurar que es una experiencia que «te marca». «Sentí impotencia», dice otro de los participantes, que explica que «da pena cuando te pones en la piel de la chica» y es «duro».
Desde el departamento que lidera el conseller Ramon Espadaler explican que el objetivo de esta herramienta es ayudar a las personas condenadas a identificar y modificar los factores psicológicos, emocionales y sociales relacionados con la conducta delictiva. Asimismo, detallan que esta tecnología ya se aplica en todos los centros penitenciarios de régimen ordinario excepto en Brians 1, que es el centro de referencia para internos preventivos.
Tasa de reincidencia
Durante 2025, un total de 1.344 internos pasaron por las cárceles catalanas por delitos relacionados con la violencia de género, de los que 596 (un 44%) participaron en programas especializados de rehabilitación para la violencia machista, una cifra que representa un incremento del 38% respecto al año anterior.
En concreto, la participación en estos programas ha pasado del 34,9% en 2024 al 44,3% en 2025, un incremento que «consolida la creciente» tendencia en el acceso a los recursos especializados de intervención y rehabilitación.
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