mujer y pobre , la doble discriminación que persiste.
El número de presas ha aumentado un 57% desde el año 2000 y supera las 733.000 reclusas, según un informe, que prevé que estas cifras “alarmantes” pueden seguir aumentando ante el avance de la extrema derecha y los recortes de financiación previstos en algunos países
EL PAÍS. (M. FERNANDA LATTUADA). FOTOGRAFÍA : PIXABAY. Teodora Vásquez tenía 20 años cuando fue condenada a 30 años de prisión por homicidio agravado tras dar a luz a un niño muerto en 2007 en El Salvador, donde el aborto es condenado en todas las circunstancias y donde hechos así, pese a poder ser accidentales, despiertan las sospechas. “La pobreza es lo primero que se condena. Si eres pobre, no tienes oportunidades. Y si eres mujer y estás sola, es peor para ti. Muchas mujeres en mi país son víctimas del sistema judicial”, asegura Vásquez, que pasó 10 años en prisión hasta que un tribunal determinó que fue condenada injustamente.
El número de mujeres criminalizadas y encarceladas está creciendo a un ritmo “alarmante” y más rápido que el de los hombres en el mundo, advierte el informe De la pobreza al castigo, de las organizaciones Penal Reform International y Women Beyond Walls, presentado este lunes ante una Comisión de la ONU sobre la situación de la mujer. En el estudio, se estima que hay más de 733.000 mujeres y niñas en prisión en todo el mundo, un número que desde el 2000 ha aumentado en un 57%. En el mismo periodo de tiempo, la población carcelaria masculina ha aumentado un 22%, detalla a este diario Jérôme Mangelinckx, director de Política Global de Penal Reform International, en una entrevista telefónica.
“La pobreza, los malos tratos y la discriminación de género han impulsado el alarmante aumento del encarcelamiento de mujeres en todo el mundo. De no tomarse medidas urgentes, la cifra pronto podría superar el millón”, advierte en las conclusiones del informe Sabrina Mahtani, abogada y fundadora de Women Beyond Walls. Las organizaciones autoras del informe temen que, ante los graves recortes de financiación que los principales gobiernos prevén para 2025, agraven esta situación. “En lugar de invertir en servicios de apoyo y soluciones, los países siguen criminalizando a aquellas que están marginadas y son más vulnerables”, lamenta Mahtani.
El informe considera que hay leyes que criminalizan especialmente a las mujeres por actos vinculados a su propia supervivencia, como la mendicidad, pequeños hurtos o trabajos informales, y menciona que existe una “feminización de la pobreza”, tal y como ya mencionó ONU Mujeres en 2022.
Por ejemplo, en Uganda en 2024, el robo representó el 33% de los delitos menores cometidos por mujeres, la mayoría de ellas con hijos y en situación de pobreza. Entre los testimonios recogidos por el informe, hay dos mujeres que fueron acusadas — y una de ellas condenada a 30 días en prisión— por robar leche en polvo para alimentar a sus bebés.
“Desproporcionalmente afectadas”
El informe también pone de relieve la criminalización de las mujeres que trabajan, por ejemplo, como vendedoras ambulantes, temporeras o trabajadoras domésticas. De los 75,6 millones de trabajadores domésticos en todo el mundo, el 76% son mujeres. En Kenia, muchas mujeres fueron arrestadas por vender productos en la calle, como Emma, que intentaba así ganar algo de dinero para mantener a sus hijos. La mujer fue arrestada y condenada a tres meses de prisión o a pagar una fianza de 10.000 chelines kenianos (71 euros), según el testimonio recogido por este informe.
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