Los sindicatos llevan tiempo denunciando que, año tras año, el número de agresiones no deja de subir. En 2023, según los datos oficiales, se produjeron 508 ataques en las cárceles de la Administración General del Estado, diez de ellas de carácter grave. En 2025 ese número creció hasta los 529, con un «preocupante aumento de la violencia sexual» con 119 casos, según denunció Acaip recientemente en base a la información dada por Instituciones Penitenciarias.
«Estas cifras suponen un nuevo y triste récord que evidencia una realidad de violencia estructural que se cronifica año tras año. No hablamos de hechos aislados, sino de una conflictividad generalizada que afecta a la práctica totalidad de los centros penitenciarios», explican fuentes del sindicato.L a cárcel con más ataques a funcionarios fue la de Córdoba, con 37 agresiones, seguid de la de Puerto III y Puerto I con 29. En cuarto lugar está el centro penitenciario de Dueñas, donde se sufrieron 27 incidentes, y la de Soto del Real, con 25. Para la organización, esta crecida tiene causas claras, como un déficit «estructural» de médicos de prisiones del 75%. Esto se une al «incremento constante de internos con patologías mentales» y una clasificación de los mismos «ineficiente» que no tiene en cuenta el «perfil individualizado» de los presos. Además, falla, según Acaip, la «planificación del personal», que no se adecúa a la realidad carcelaria.
Las cárceles españolas vieron cómo entre sus paredes se produjeron el año pasado 119 incidentes de naturaleza sexual, algo «especialmente preocupante» para el sindicato. Según las cifras dadas por Interior, se produjeron 8 agresiones sexuales, 51 casos de acoso sexual y 60 incidentes por exhibicionismo o provocación sexual. «En un entorno donde el 93% de la población reclusa es masculina y donde el personal femenino de vigilancia ya alcanza el 35%, resulta incomprensible que la Administración continúe ignorando la necesaria perspectiva de género», se lamenta la organización en un reciente comunicado.
Las fuentes consultadas señalan que el actual protocolo frente a agresiones «resulta claramente insuficiente» porque «no recoge adecuadamente las agresiones verbales ni las tentativas frustradas». Los datos de 2025 no son una «anomalía». En los primeros meses de 2026 ya se han producido agresiones graves, como la ocurrida la semana pasada en el Centro Penitenciario Castellón II, donde un funcionario sufrió la rotura de tibia y peroné, requiriendo intervención quirúrgica y un largo proceso de recuperación.
Desde ACAIP-UGT ven «imprescindible» una formación específica, que incluya defensa personal adaptada y prevención de agresiones sexuales. «Además, son necesarios medios de protección adecuados, ya que los equipos actuales de tallaje único comprometen la seguridad de las trabajadoras».
«¿Qué medidas se adoptan para frenarlas?………………….