Salud mental y prisión. Asignatura pendiente
El personal de psiquiatría rebajó el nivel de alto riesgo a bajo pese a un primer intento de suicidio, retirando las medidas de seguridad y devolviendo al preso al régimen ordinario, según ha podido saber 'Públic'.
PÚBLICO.ES. (JUDIT CASTAÑO).FOTOGRAFÍA: IA.- La muerte por suicidio de cinco presos en lo que llevamos de año ha evidenciado las carencias en los protocolos de prevención del suicidio, y según ha podido corroborar Públic, en la atención psiquiátrica de los centros penitenciarios de Catalunya. Una atención, según fuentes sindicales de UGT y Fepol, cada vez más necesaria ante el elevado porcentaje de personas internas con problemas de salud mental. Según ha tenido conocimiento este diario por fuentes internas, el preso que murió por suicidio a principios de marzo en la cárcel Quatre Camins, en La Roca del Vallès (Barcelona), era un joven de 24 años que, tan sólo dos días antes de morir -el 3 de marzo-, ya intentó quitarse la vida en su celda. Entonces, el interno fue trasladado a aislamiento psiquiátrico, donde se le aplicó el protocolo de riesgo alto de suicidio.
Según explican fuentes sindicales a Públic, los niveles de riesgo de suicidio en las prisiones son una clasificación clínica que sirve para valorar la probabilidad de que una persona interna intente autolesionarse y para determinar las medidas de prevención. Se dividen habitualmente en tres grados: alto, medio y bajo.
El riesgo alto implica una vigilancia intensiva y medidas de control reforzadas, como el seguimiento continuo o espacios específicos de protección. El riesgo medio mantiene ciertas medidas preventivas y un seguimiento periódico, mientras que el riesgo bajo supone la retirada de la mayoría de los controles especiales y el retorno a la situación ordinaria. En todos los casos, la decisión recae en el servicio médico y psiquiátrico del centro. «Quien toma la decisión es el médico; los funcionarios controlamos, pero no decidimos», apuntan los sindicatos.
Volviendo al caso de Quatre Camins, dos días después del primer intento de suicidio y de otorgarle el nivel de alto de riesgo, siempre según fuentes internas, el personal de psiquiatría lo visitó de nuevo y decidió rebajarlo al nivel más bajo, retirando las medidas de seguridad y devolviendo el interno al régimen cerrado ordinario. El preso intentó quitarse la vida de nuevo y, esta vez, lo consiguió «a pesar de la rápida intervención del personal y los intentos de reanimación».
Fuentes sindicales apuntan a Públic que este salto de nivel de riesgo alto a bajo es «bastante habitual». Para corroborar la información, este diario se ha puesto en contacto con el Departament de Justicia de la Generalitat, que ha alegado «protección de datos» para evitar concretar la información sobre cómo se produjo el caso y la atención facilitada o para dar la versión de los servicios de psiquiatría.
Dos psiquiatras para más de 1.200 internos
Fuentes sindicales confirman a Públic que los servicios médicos y psiquiátricos de las prisiones catalanas no están dimensionados para atender todas las necesidades de la población recluida, «ni para garantizar un seguimiento continuado y adecuado de los casos de riesgo de suicidio». Aseguran que en el centro penitenciario de Quatre Camins sólo hay dos psiquiatras, «que no son fijos, sino externos, y que visitan semanalmente, por lo que la mayoría de las decisiones clínicas dependen a menudo del criterio individual de un solo profesional», apuntan.
Según ha confirmado el Departament de Justicia, actualmente en el Centre Penitenciari Quatre Camins hay 1.228 internos. Esta situación, «sumada a una estructura penitenciaria antigua y a una elevada carga de trabajo, lo complica todo», denuncian los sindicatos, que reclaman más plazas de psiquiatría y un plan especializado. «Muchos internos deberían estar en unidades psiquiátricas especializadas y no en módulos convencionales. La conflictividad se reduciría si estos presos estuvieran en entornos adecuados», afirman.
En la prisión de Puig de les Basses, donde se han producido tres de los cinco suicidios que ha habido en las cárceles catalanas este año, «no tienen dirección médica y en el departamento de atención psiquiátrica solo hay cinco personas», aseguran fuentes de los trabajadores del centro penitenciario. En este caso, los servicios sanitarios dependen de la Gerencia de Atención Primaria del Instituto Catalán de la Salud (ICS) de Girona, por lo tanto, del Departament de Salut. «Es un polvorín, nadie se hace responsable de la situación», denuncian.
Una tendencia «preocupante»
Las cinco muertes por suicidio en las cárceles catalanas en lo que llevamos de año han encendido las alarmas de las entidades de derechos humanos. La última muerte ha tenido lugar esta misma semana en el Centro Penitenciario Puig de les Basses, en Figueres. El interno, de 28 años, cumplía una condena de tres años de prisión por un delito de atentado a la autoridad y habría salido en enero de 2028. Se encontraba en régimen de aislamiento en el Departament Especial de Règim Tancat (DERT) del centro.
El director del Observatorio del Sistema Penal y Derechos Humanos y experto en derecho penitenciario, Iñaki Rivera, alerta en una conversación con Públic de una tendencia «preocupante» en las cárceles catalanas. La tasa de suicidio en Catalunya es dos veces superior a la española y la europea. Según Rivera, el suicidio es la fase final de un proceso en el que intervienen múltiples factores, entre ellos la salud mental, el aislamiento penitenciario, las contenciones mecánicas y las condiciones de vida dentro de los centros.
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