El piloto había atado un paquete con teléfonos, tarjetas SIM y cargadores a la aeronave, mediante un cable que acabó enrollándose en el reflector
EL PERIODICO (Teresa Domínguez). FOTOGRAFÍA: IA.- Funcionarios de Prisiones del Centro Penitenciario Valencia-Antoni Asunción Hernández, en Picassent, interceptaron este sábado el primer dron con material de contrabando que alguien desde el exterior intentaba introducir en la cárcel, una práctica detectada desde hace al menos cuatro años en otros penales españoles, pero que en el valenciano no se había dado hasta ahora. En este caso, la aeronave pilotada en remoto llevaba dos teléfonos móviles inteligentes de pequeño tamaño, junto con varias tarjetas SIM para disponer de datos y voz, así como los respectivos cargadores, sin los cuales los aparatos no tendrían ningún valor.
El dron, que ya ha sido entregado a la Guardia Civil para que rastree su compra y propiedad, fue detectado, en realidad, por un interno, que lo vio enredado en un foco del patio al que da su celda, y alertó de inmediato al funcionario que vigilaba en ese momento el módulo, el 6 del edificio de Cumplimiento. Se trata del inmueble destinado en principio a albergar a internos que ya han sido condenados y están cumpliendo su pena, aunque, dada la masificación que sufre la cárcel de Picassent, la mayor de España por población reclusa, cada vez es más frecuente que la dirección del centro tenga que mezclar presos preventivos con otros ya condenados, lo que incrementa la conflictividad.
Según un reciente comunicado del sindicato de prisiones Acaip-UGT, mayoritario en el sector, la cárcel de Picassent ha rebasado ya los 2.200 internos, una cifra que tampoco es inhabitual, ya que arrastra desde hace décadas un grave superávit -fue concebida para albergar 1.400 internos en condiciones óptimas, aunque las instalaciones se han tenido que ir ampliando-, no compensado con el adecuado incremento de funcionarios.
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