Furor de teléfonos en las cárceles: a un preso le han requisado 16 móviles en cinco años

La prisión como reflejo de la sociedad. Imposible vivir sin móvil.

La incautación de móviles a encarcelados en las prisiones españolas ha aumentado un 109% en el último decenio

THE OBJETIVE.( ELSA PALACIOS). FOTOGRAFÍA: PIXABAY. La incautación de teléfonos móviles a presos se ha convertido en un asunto cada vez más relevante y mediático desde que, en las últimas fechas, se hiciera público que algunos encarcelados muy conocidos, como Ana Julia Quezada (asesina confesa del niño Gabriel Cruz) o Miguel Carcaño (autor del crimen de Marta del Castillo) gozaban de estos privilegios durante su cumplimiento de condena. Entre sus prerrogativas se encontraba el manejo de dispositivos electrónicos, concretamente móviles, cuyo uso está prohibido expresamente por el Reglamento Penitenciario. Su posesión supone una infracción grave o muy grave.

Pero lo cierto es que no se trata de casos aislados, sino que este incumplimiento de las normas de prisión es frecuente en las cárceles españolas. Además, los que cometen esta falta suelen reincidir en muchas ocasiones. De hecho, a un preso le han requisado 16 móviles en cinco años, según los datos aportados por el Ministerio del Interior en una resolución del Portal de Transparencia a partir de una solicitud de THE OBJECTIVELos diez condenados con más incautaciones cuentan con unas cantidades de reiteración del incumplimiento de la norma que varían entre las 14 y las 18 confiscaciones.

Cuando ocurre esto, las posibles sanciones son la suspensión de actividades o beneficios penitenciarios, el aislamiento en la celda por un máximo de 14 días, la pérdida de permisos (salidas, visitas…) y/o el bloqueo o retroceso en la progresión de grado. La implantación de unas u otras medidas dependerá de la gravedad del caso. Además, si se sospecha que el dispositivo fue usado para cometer o planear un delito (extorsión, amenazas, estafas…) se puede iniciar un procedimiento penal, remitir el caso al juez de vigilancia penitenciaria o incluso al juzgado de instrucción y, si finalmente se prueba un nuevo delito, ampliar la duración de la condena.

Igualmente, en todos los casos el móvil se le retira al preso de forma inmediata y además, se le abre un expediente disciplinario. Incluso puede analizarse el contenido del dispositivo, si hay indicios de delito. En algunos casos se destruye el aparato o queda bajo custodia judicial. Cabe destacar que si un preso reincide en el incumplimiento, las sanciones se agravan.

Incremento en la última década….

 

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