Fuga móvil
El interno confesó al médico que había ingerido un dispositivo al pasar tres días y comprobar que no lo evacuaba de forma natural
MALAGA HOY: CELINA CLAVIJO FOTOGRAFÍA: UNSPLASH
Jueves Santo. Un preso ingresa en la cárcel de Alhaurín de la Torre y, a su llegada, es sometido al rutinario control de seguridad. Nada hace presagiar que se había tragado un teléfono móvil en miniatura y, menos aún, que se acabaría fugando del hospital Clínico de Málaga, hasta donde había sido conducido tras confesar la ingesta. La Guardia Civil busca al recluso, que logró escapar de la consulta médica, según fuentes cercanas al caso consultados por este periódico.
Los hechos se remontan a este Domingo de Resurección. Aquejado de un dolor en un pie, el reo había pedido ser atendido por un facultativo. Fue ese día cuando alertó de su particular hazaña a los servicios médicos del centro penitenciario. Había aguantado tres días con el dispositivo electrónico en el interior de su estómago, hasta que rompió su silencio. Al transcurrir ese tiempo y comprobar que no evacuaba el móvil de forma natural, reconoció que se lo había tragado. El médico le hizo una radiografía y comprobó que no mentía. Entonces, se ordenó su traslado hasta un centro hospitalario. El desplazamiento lo hizo bajo custodia de la Guardia Civil y con los grilletes puestos.
Una vez en la consulta del hospital, emprendió la huida a la carrera, logrando así darle esquinazo a los agentes del Instituto Armado que lo vigilaban. Aunque todavía se desconocen los motivos exactos que llevaron al interno a ingerir el teléfono, de escasos centimetros, se presume que su intención era la de mantener el contacto con el exterior de manera ilegal.
La hipótesis que los investigadores manejan es que debió acceder a la cárcel malagueña con el teléfono ya en su interior….
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