Fallece otro preso de la cárcel Zaballa, un hombre de 60 años gravemente enfermo

Un vizcaino de 60 años, que cumplía condena en la prisión de Zaballa, y «con un deterioro cognitivo severo», falleció este lunes en el hospital. Salhaketa ha señalado que se encontraba mal desde hace días y ha denunciado «el silencio» de la cárcel.

NAIZ (Aitor Agirrezabal). FOTOGRAFÍA: IA.- Un hombre de 60 años, que cumplía condena en el módulo 3 de la prisión de Zaballa, falleció este lunes en el hospital, al que fue trasladado horas antes a pesar de encontrarse mal desde hace días, según ha informado Salhaketa.

La asociación de apoyo a personas presas ha informado de que la salud de J.J.H. «llevaba tiempo empeorando». «Un deterioro cognitivo severo le impedía reconocer nombres y rostros, algo que la propia prisión reconocía, habiéndolo sacado del módulo, para mantenerlo casi siempre bajo vigilancia en la enfermería. Su único vínculo familiar cercano era una hermana de avanzada edad, ella misma con problemas de salud, en ningún caso en condiciones de asumir su cuidado».

Consideran que «no es un descuido puntual» que una persona en su situación siguiese en prisión. «Es el reflejo de un sistema que prefiere seguir castigando y encerrando antes que reconocer sus propios límites».

Según la nota emitida este martes, «en los días previos a su muerte había manifestado dolor en el costado y sangre en las heces», así como «una caída que llamó la atención de sus compañeros de módulo», ya que «no sangró como cabría esperar de un golpe de ese tipo». «Un detalle que hoy, visto con perspectiva, señala hacia una gravedad que nadie quiso ver a tiempo», ha remarcado Salhaketa.

Y fue ya este lunes cuando una funcionaria consiguió que el personal médico lo viese, tras lo que fue trasladado al hospital, donde murió.

Información a través de las personas presas

Salhaketa ha denunciado, asimismo, que la reconstrucción de los hechos la ha realizado «un grupo de presos que llevaba tiempo cuidando de él de manera informal» y no la dirección de Zaballa ni el personal médico.

«Este dato, por sí solo, dice mucho: nos habla de la resistencia y la solidaridad que las personas privadas de libertad ponen en práctica en un contexto marcado por el castigo y el abandono, que los quisiera enemigos entre ellos. Nos dice también que dentro de la cárcel, el cuidado y la información terminan recayendo en quienes menos margen tienen para ejercerlos, mientras la institución guarda silencio», apunta.

En ese sentido, la asociación señala que «no hablamos de una filtración de información incómoda ni de un fallo puntual de comunicación», sino que «el silencio es parte del engranaje que sostiene a la cárcel tal y como funciona, y frente a él hace falta construir formas propias de mirar y de organizarnos desde fuera».

Frente a ello, ha reivindicado que «la sociedad tiene derecho» a saber qué pasa en el interior de las prisiones y ha reclamado «abrir debate sobre en qué condiciones viven las personas presas», para «asumir que lo que ocurre tras esos muros también es responsabilidad política de quienes estamos fuera».

Así, Salhaketa ha recordado que Zaballa «acumula ya demasiadas muertes bajo custodia en los últimos años, y cada una de ellas debería obligarnos a repensar qué tipo de justicia y de sociedad estamos sosteniendo con nuestro silencio». Por ello, ha convocado una concentración para este jueves, a las 12:00, en la plaza de la Virgen Blanca de Gasteiz.

 

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