En la Piel | La cárcel de mujeres, la memoria en ruinas

Noventa años después del inicio de la Guerra Civil, la antigua prisión de mujeres del Sarchal continúa deteriorándose entre la maleza, la dejadez institucional, la 'desmemoria' histórica y el abandono | Por sus celdas pasaron centenares de ceutíes represaliadas por el franquismo, pero hoy apenas queda rastro visible de una historia que investigadores, docentes y familiares intentan rescatar del silencio

EL FARO DE CEUTA (Paloma Abad). FOTOGRAFÍA: IA.- El viento entra por las ventanas vacías, en realidad por todos los huecos que presenta este espacio olvidado y recorre unos pasillos que hace décadas dejaron de escuchar voces en Ceuta. La vegetación ha ido ganando terreno allí donde antes hubo vigilancia, barrotes, represión y puertas cerradas.

Desde el exterior, la antigua cárcel de mujeres del Sarchal parece un edificio más de los muchos vestigios militares que salpican la geografía de Ceuta. Sin embargo, quienes conocen su historia saben que no se trata de una construcción cualquiera. Entre estos muros se desarrolló uno de los capítulos más duros y menos conocidos de la represión franquista en la ciudad.

Su estado de ruina sorprende tratándose de un Bien de Interés Cultural, un BIC, cuyo pasado nos remonta al siglo XVIII y un origen eminentemente militar, como buena parte de las construcciones de Ceuta: la cárcel de mujeres de la represión franquista fue inicialmente el Fuerte del Sarchal, construido cerca del Hacho con fines defensivos. Precisamente junto al penal del Monte Hacho, son los puntos negros de la historia de Ceuta.

Noventa años después del golpe militar de julio de 1936, la prisión continúa observando el paso del tiempo frente al mar, convertida en una ruina que amenaza con desaparecer mientras la memoria de quienes estuvieron allí lucha por sobrevivir.

El deterioro físico del inmueble y el desconocimiento que todavía existe sobre su pasado han terminado convirtiéndolo en una metáfora suficientemente perfecta de la relación que Ceuta mantiene con una parte incómoda de su propia historia.

Porque más allá de las piedras, las humedades y los muros negros por el fuego y resquebrajados por dejadez, la antigua cárcel del Sarchal representa algo mucho más profundo.

Representa la memoria de centenares de mujeres que fueron detenidas, juzgadas, encarceladas, exiliadas o humilladas por defender unas ideas políticas, por participar en organizaciones obreras o simplemente por pertenecer a familias consideradas desafectas al nuevo régimen surgido tras la sublevación militar.

Durante décadas, aquellas historias permanecieron encerradas en expedientes judiciales, archivos militares y recuerdos familiares transmitidos en voz baja. Hoy comienzan a salir a la luz gracias al trabajo de investigadores, historiadores y docentes que consideran imprescindible recuperar ese pasado antes de que desaparezca definitivamente.

 

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