El TSJA señala el fallo «de los controles internos» de la cárcel de Morón de la Frontera en el asesinato de un preso estrangulado

Confirma la condena de 17 años de prisión para el recluso que asfixió a su compañero de celda con un cordón en el centro de Sevilla II

ABC: (JESÚS DÍAZ ). FOTYOGRAFÍA:PIXABAY

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado íntegramente la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla que condenó a 17 años de cárcel al preso de la cárcel Sevilla-II, ubicada en el término municipal de Morón de la Frontera, que fue enjuiciado por un jurado popular acusado de asesinar en el mes de febrero de 2023 a su compañero de celda tras asfixiarlo con un cordón. El Alto Tribunal señala la responsabilidad de Instituciones Penitenciarias tras fallar «los controles internos».

La Audiencia de Sevilla condenó al acusado por un delito de asesinato con la circunstancia atenuante simple de confesión y le impuso 17 años de prisión y el pago de una indemnización total de 257.809,47 euros a la familia de la víctima por el daño moral producido, declarando respecto a dicha cantidad la responsabilidad civil subsidiaria de Instituciones Penitenciarias.

En su sentencia, dictada el día 1 de diciembre, el TSJA, según informa la oficina de prensa del Alto Tribunal andaluz, desestima de manera íntegra los recursos de apelación presentados por la defensa del acusado y por el Abogado del Estado, que solicitó la revocación de la responsabilidad civil declarada de Instituciones Penitenciarias al considerar que no concurren los presupuestos para la declaración de la misma.

En su veredicto, el jurado popular consideró probado que los hechos tuvieron lugar el día 28 de febrero de 2023, cuando el acusado, una vez finalizada la comida de mediodía, subió a su celda, que compartía en ese momento con la víctima, de forma que, sobre las 15,30 horas y «aprovechando que su compañero se encontraba sentado en una silla de espaldas», el investigado «se aproximó por detrás y, de forma súbita y sorpresiva, con ánimo de acabar con su vida, se abalanzó sobre él, apretándole el cuello con sus manos y brazos ejerciendo presión, y haciendo igualmente uso de un cordón a modo de lazo, no dejando oportunidad para defenderse».

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