¿No existía otro ejemplo?
“¿Yo soy cajera del Eroski y vengo a probar? Pues esta mujer no tiene claro a qué viene. Él o ella, vamos”, afirma en el Parlamento Vasco el nuevo director de Prisiones de Euskadi, Pablo Martínez Larburu
EL DIARIO.ES . (IKER RIOJA ANDUEZA).PIXABAY.El nuevo director de Prisiones de Euskadi, Pablo Martínez Larburu, propuesto por el PSE-EE, ha tenido este miércoles su bautismo en el Parlamento Vasco. En su primera intervención desde que accedió a un cargo recién creado y que se deriva de la ya no tan reciente transferencia de las cárceles vascas, acometida en 2021, ha criticado la “herencia” que dejó el Gobierno de Pedro Sánchez -“vamos a dejarlo en floja”- y ha defendido contratar personal interino de refuerzo con un curso específico de dos semanas ante la salida del 12% de la plantilla a los centros gestionados por el Estado, que son todos los del resto de España salvo los catalanes. “Lo que te da experiencia es el patio, el tú a tú”, ha llegado a afirmar.
En concreto, ha manifestado: “Al final, para estos puestos en el que el cuerpo a cuerpo es importante, estudiarte 50 temas te da conocimiento, pero lo que te da experiencia es el patio, el tú a tú. No todo el mundo se presenta al examen. ¿Yo soy cajera del Eroski y vengo a probar?. Pues esta mujer no tiene claro a qué viene. Él o ella, vamos”.
Con la llegada de Imanol Pradales a Ajuria Enea, PNV y PSE-EE renegociaron la coalición de Gobierno y Prisiones pasó a manos socialistas. La consejera María Jesús San José se puso al frente de la cartera de Justicia y Derechos Humanos. Antes, Prisiones había estado dentro del departamento de Igualdad, Justicia y Política Sociales liderado por las nacionalistas Beatriz Artolazabal y Nerea Melgosa. En un inicio, no había una estructura propia y el magistrado Jaime Tapia ejerció el liderazgo con el rango de asesor. Ahora ya hay una dirección propia y San José ha fichado a Martínez Larburu, con tres décadas de experiencia en las cárceles vascas.
Martínez Larburu ha acudido al Parlamento a presentarse a instancias del PP. Ha iniciado su intervención explicando “en qué situación” se produjo la transferencia en 2021, “sobre todo en temas de instalaciones y personas”. Frente a las críticas a la actual gestión autonómica por parte de los sindicatos, ha indicado que antes “no estaban precisamente felices y contentos y ahora en el infierno”. Ha sostenido que las centrales, con ACAIP-UGT como mayoritaria, buscan un “cuanto peor mejor” o “trasladar una imagen tremendista” para “conseguir” mejoras en sus condiciones.
“La herencia era… vamos a dejarlo en floja. Las instalaciones eran deficientes”, ha señalado sobre el Gobierno central, que en 2021 ya llevaba tres años en manos del mismo partido que le ha propuesto para el cargo, los socialistas. Ha explicado que Zaballa se había abierto -esto ocurrió en tiempos de Mariano Rajoy- con el mismo personal que tenía el viejo penal de Nanclares de la Oca, con muchas menos plazas y dimensiones. Todavía hay módulos no abiertos por esas deficiencias y Euskadi no tiene plazas de régimen cerrado y tiene que enviar fuera a los presos “más conflictivos”. Se espera tenerlo resuelto este verano, ha dicho el director.Y luego están Basauri y Martutene. “Vamos a dejarlo en que están viejas y deterioradas”, ha manifestado también. En Donostia se tiene que abrir Zubieta, ya construida. Acumula retrasos. En cuanto el Estado -el encargado de las obras- se la ceda a Euskadi, el traslado “no será inmediato” porque, según ha indicado, el Gobierno central previó que con cámaras de vigilancia era suficiente para la seguridad de unas zonas y hay que instalar “alambradas metálicas” ahora. “Hasta otoño no podemos abrir Zubieta”, ha afirmado. Y, sobre el centro de Bizkaia, siguen pendientes las obras en tejados y contra humedades. “Es lo que tenemos”, se ha resignado.
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