Cárceles y salud mental: no «encerrar» sino restaurar y humanizar

Salud y privación de libertad

Más de un 50% de las personas encarceladas tienen un trastorno mental y la cárcel puede provocar estos trastornos Crecen los suicidios y la falta de recursos es alarmante

EL PERIÓDICO.(CHARO DÍEZ). FOTOGRAFÍA: . De las cárceles no se acostumbra a hablar si no es por algún hecho relevante que nos hace estremecer y, por lo tanto, este es el peor momento para hablar de ellas de una forma serena y equilibrada. Sería muy bueno que habláramos en un momento de calma, justamente cuando nada pueda influir.

Generalmente, la visión que tiene la sociedad de esta institución es negativa. Si bien es cierto que se han llevado a cabo avances significativos, el camino por hacer es aún muy largo y no se ha llegado a una situación aceptable, por lo que es necesario continuar implementando medidas que la mejoren. Existe un desconocimiento profundo de lo que pasa dentro de las prisiones y, como consecuencia, un miedo a todo aquello que las rodea. Necesitamos un un acercamiento social para combatirlo.

¿Rehabilitación o encierro?

Nos cuentan que las prisiones tienen una función de reinserción social y, si revisamos las estadísticas, queda patente que no es así. Si somos sinceros, todos sabemos que las cárceles sirven para encerrar personas “peligrosas”, alejándolas de la sociedad, para evitar que vuelvan a delinquir.

Los motivos por los que una persona ha cometido un delito, el funcionamiento de la institución, el hecho de que más del 50% de las personas privadas de libertad tengan un trastorno mental, la evidencia de que la misma institución puede ser la causa de que una persona desarrolle un trastorno mental, la falta de recursos o la falta de formación del funcionariado que atiende la población reclusa, entre otros, maestros, psicólogos, personal se servicios… No son objeto de análisis.

Debate, humanidad, restauración

Estas cuestiones son tan complejas y difíciles que el día a día no permite encontrar espacios de reflexión donde todas las personas implicadas, incluyendo aquellas que están privadas de libertad, puedan debatir sobre la necesidad de un cambio radical en la política penitenciaria que nos aproxime a un enfoque más restaurativo de la justicia y a un sistema penitenciario más humano, en el que la rehabilitación sea de verdad el principal objetivo y no una utopía.

Más suicidios y menos recursos

Recientemente, en unos días de diferencia, hemos vuelto a saber que tres personas reclusas han muerto por suicidio en prisión. El número de muertes por suicidio en las cárceles sigue creciendo y la falta de recursos es alarmante. Ha llegado, pues, el momento de poner en marcha las medidas necesarias para intentar detener urgentemente este dramático goteo.

Los cambios que se están produciendo actualmente en la Administración, sumado a la urgencia del contexto, pueden hacer que sea un buen momento para exigir medidas absolutamente necesarias que dignifiquen la institución y las personas que la padecen y hagan de nuestra sociedad una sociedad más justa.

Desmasificar y atender donde toca

Además, indirectamente, se produciría una desmasificación de las cárceles, de modo que las personas que tienen un problema de salud mental sean bien atendidas en el lugar que les corresponde y no en una cárcel. Esperamos, por tanto, que el reciente compromiso de un nuevo Plan de Choque con medidas concretas por parte del Departament de Justícia y el Departament de Salut sea el comienzo del cambio.

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