Autopista a la libertad: 80 presos controlados por pulseras se ‘fugan’ cada año de las cárceles

Los dispositivos desechados por Igualdad continúan vigentes en el régimen de tercer grado de las prisiones para controlar a los reclusos

VOZPOPULI: JOSE SÁNCHEZ: FOTOGRAFÍA:PIXABAY

Son muchos los que desconocen que más de 8.000 presos en España cumplen su condena lejos de las rejas y los altos muros de las cárceles. Se trata de reos que están en tercer grado, conocido como régimen abierto, y que pasan el día en libertad controlados por las controvertidas pulseras telemáticas. Están obligados a regresar para descansar, al menos ocho horas diarias, en prisión, pero muchos salen un día y nunca regresan.

Las cifras demuestran que este sistema tiene fallas. Este tipo de régimen de tercer grado se contempla para casos en los que se quiere impulsar la reinserción social y laboral del reo. Sin embargo, las datos dicen que no son pocos los que aprovechan esta disyuntiva y las deficiencias de las pulseras para fugarse y dejar de cumplir su condena. Y lo más grave es que el personal penitenciario no tiene medios suficientes para perseguir a estos escapistas, que se otorgan la libertad a sí mismos.

Los datos oficiales del Gobierno revelan que una media de 78 presos al año quebrantan sus condenas aprovechando sus salidas diarias y que solo están controlados por una pulsera telemática. Estos datos son producto de una pregunta parlamentaria formulada por la diputada y portavoz de Interior del PP, Ana Vázquez, en el Congreso. El Grupo Parlamentario Popular solicitaba información sobre los reclusos que se habían dado a la fuga aprovechando esta circunstancia.

En la respuesta emitida por el Ejecutivo, a la que ha tenido acceso Vozpópuli, se detalla que entre 2020 y 2024, un total de 393 presos que cumplían condena en este régimen de tercer grado han sido condenados por quebrantarla. La media anual es de 78 fugas, alcanzando el máximo el año 2020 con 93 quebrantamientos contabilizados.

62 fugas en el último año

En 2024, el último curso del que el Gobierno ha facilitado cifras, un total de 8.080 reclusos cumplen condena en este régimen abierto de tercer grado. De ellos, 62 aprovecharon alguna de sus salidas para no regresar al centro penitenciario.

Cuando se da una de estas fugas, se pone la situación en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que traten de localizar al prófugo. Sin embargo, lo cierto es que son escasas las veces que se logra apresar a estos delincuentes. También se dan casos en los que, tras la fuga, se arrepienten y regresan por su propia voluntad al centro penitenciario.

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