En Siria
Una delegación española visita el recinto adonde siguen llegando decenas de civiles en busca del rastro de familiares detenidos y desaparecido
EL PERIÓDICO.COM: MARIO SAAVEDRA FOTOGRAFÍA: La infame prisión de Sednaya, donde el régimen perpetró la tortura sistemática y ejecución de disidentes, es ahora un centro de peregrinaje de civiles sirios en busca de indicios del paradero de sus familiares, y de autoridades internacionales. La visitan ministros de Exteriores y altos cargos de Naciones Unidas para tender la mano a la nueva administración y aprovechar esta ocasión histórica y acompañar a Siria. Este jueves la ha visitado una delegación española, encabezada por el ministro de Exteriores. En las oscuras y húmedas celdas, repletas de ropa en el suelo que los presos ponían para evitar el frío, el jefe de la diplomacia española ha escuchado el relato de las torturas sistemáticas sufridas por uno de los presos que estuvo allí diez años.
La prisión, situada a 30 kilómetros de Damasco, se ha convertido en todo un símbolo de la represión a la que los Al Asad, primero el padre Hafez y luego el hijo Bashar, sometieron al país durante los 50 años que lo gobernaron. Por sus celdas han pasado decenas de miles de prisioneros políticos, a los que se sometió a todo tipo de torturas. Albares ha tenido ocasión de recorrer sus celdas, tanto las grupales en las que se llegó a agolpar a hasta 70 personas, como las individuales en las que se hacinaba hasta a tres, así como las salas en las que se torturaba a los detenidos.
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