Alarma en las cárceles catalanas: los suicidios duplican la media y la salud mental está al límite

CATALUNYA

El sindicato SICAP-FEPOL denuncia la falta de plazas psiquiátricas para el 35% de los reclusos con patologías.

COPE (Silvia Fernández). FOTOGRAFÍA: IA.- La situación penitenciaria en Cataluña atraviesa un momento crítico tras registrarse siete suicidios de internos en lo que va de año, el último de ellos en el módulo de ingresos de la prisión de Quatre Camins. Ante este escenario, Yolanda Bernal ha abordado esta problemática en ‘La Linterna de COPE Catalunya’ junto al secretario general del sindicato SICAP-FEPOL, Miquel Pueyo, quien ha analizado las graves carencias estructurales que sufren las cárceles catalanas.

El portavoz sindical ha recordado que los departamentos de Salud y Justicia han implementado planes de choque para frenar estas conductas, aunque los resultados evidencian la complejidad del entorno penitenciario. En este sentido, Pueyo ha explicado que «la tasa de suicidios en prisión es prácticamente el doble que entre la población general» debido a la confluencia de circunstancias extremas en el interior de los módulos.

Crisis de salud mental y suicidios en prisión

Uno de los mayores focos de conflicto en las instalaciones carcelarias radica en la atención psiquiátrica. Según ha detallado el dirigente de SICAP-FEPOL, entre un 30% y un 35% de los internos padecen patologías de salud mental, pero permanecen en módulos ordinarios en lugar de encontrarse en una institución psiquiátrica especializada, lo que genera la gran mayoría de incidentes violentos, agresiones a trabajadores y episodios de autolesiones.

Pueyo ha señalado que, aunque existen visitas periódicas de especialistas desde el exterior, «las plazas de psiquiatría son muy pocas» y los centros acaban inundados de internos que precisan un tratamiento especializado. Por ello, ha defendido que las personas con trastornos diagnosticados deben cumplir sus medidas en centros sanitarios adaptados y no en cárceles comunes que carecen del personal asistencial suficiente para cubrir esta tarea preventiva.

Masificación y aumento de agresiones

La masificación carcelaria constituye otro de los factores determinantes en el deterioro del clima interno. Para Pueyo, el cómputo oficial de ocupación resulta engañoso, ya que «las plazas penitenciarias son un concepto muy curioso» donde añadir una litera supone elevar la capacidad de forma ficticia en un 33%. Esta sobreocupación provoca que recintos como Brians 2, Quatre Camins o Puig de les Basses alcancen cifras históricas de reclusos y rocen el millar de internos tras superar sus límites iniciales de diseño.

Esta saturación guarda una relación directa con el repunte de altercados y agresiones entre reclusos. «La relación causa-efecto es clarísima; en un módulo masificado la conflictividad es mucho más alta», ha destacado Pueyo al rememorar incidentes recientes derivados de la imposibilidad de asignar celdas individuales por la falta de espacio. Asimismo, ha apuntado que el cambio en el perfil del recluso, con un 53% de población extranjera en las cárceles catalanas, exige una actualización urgente de unos protocolos obsoletos diseñados hace quince años.

Polémica por los terceros grados acelerados

Frente a este colapso, el sindicato ha denunciado la estrategia de la Conselleria de Justicia orientada a descongestionar los módulos mediante la concesión acelerada de regímenes abiertos. El responsable sindical ha advertido con contundencia de que «aumentar de manera artificial los terceros grados y excarcelaciones no es una solución», calificando esta vía como una medida improcedente que supone una falta de respeto hacia las víctimas.

 

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