El 80% de las mujeres presas en España son madres: «Son doblemente estigmatizadas, por cumplir una condena y por romper ese rol de cuidadora»

Sistema penitenciario pensado para hombres

La psicóloga Fátima Estúa, especializada en adicciones y prisiones, echa en falta protocolos con perspectiva de género en el sistema penitenciario

SER.RADIO LUGO.(SARA FERNÁNDEZ/ANTÍA MONTES COEGO).FOTOGRAFÍA:I.A.-El perfil medio de una mujer reclusa en una cárcel en España es la de una «española, de unos 41 años, con nivel de estudios de primaria, procedente de una familia numerosa y de un entorno desestructurado y de pobreza», explica Ana Torrón, portavoz de la Plataforma Feminista de Lugo. El dato más importante, destaca, es que «un 80% son madres». En el sistema penitenciario español son minoría, un 6,9%.

Fátima Estúa, psicóloga y responsable del área de adicciones y prisión de la asociación Aliad Ultreia de Lugo, cree que la opacidad que rodea a las prisiones contribuye a invisibilizar a quien está dentro. Especialmente a las mujeres, que además tienen más complicado lograr una reinserción en la sociedad.

Cárceles pensadas para hombres

Estúa tiene claro que el sistema penitenciario español no está diseñado para ellas: «Las prisiones están hechas y pensadas para hombres». «La mayor parte de mujeres cumplen condena en módulos separados dentro de prisiones mixtas», apunta, y de igual forma que las mujeres son en las prisiones españolas, el porcentaje se sitúa en un 6,9%, también es minoritaria la oferta de talleres, formaciones o programas de tratamiento.

Sin embargo, comparativamente, es mayor el porcentaje de mujeres que se forman, estudian o tratan de desarrollar una posibilidad laboral para poder reinsertarse. Teniendo en cuenta todo esto, la psicóloga defiende centros penitenciarios pensados específicamente para mujeres, orientados a «semilibertades» que permitan facilitar una reintegración social.

Solo desde hace unos años «existe un programa específico para mujeres», llamado ‘Ser Mujer’, diseñado por los técnicos de Instituciones Penitenciarias para intentar equilibrar esa desigualdad también en el plano terapéutico. El objetivo es lograr una atención más igualitaria, a pesar del retraso que se acumula. En este sentido, apunta, «las cárceles son un reflejo de lo que tenemos fuera, incluso incrementado», donde también queda mucho camino por recorrer en materia de igualdad de género.

Ana Torrón aporta más datos: «En torno al 75% de las mujeres que ingresan en prisión ha sufrido maltrato físico, y casi la mitad ha sido víctima de abusos». «Es abrumador», resume Estúa. La psicóloga apunta, a este respecto, que aún está pendiente incluir en el proceso de ingreso en una prisión para detectar cuáles han sido «víctimas de violencia de género».

Estúa lamenta además que no existan programas específicos de salud mental y adicciones enfocados a mujeres en las prisiones. Es, dice, «una asignatura pendiente» incluir la perspectiva e género, por ejemplo, a la hora de abordar una adicción, porque «los disparadores y el origen del consumo son diferentes en hombres y mujeres, igual que las sustancias consumidas, la forma de consumo y los impactos».

Maternidad, cuidados y culpa

En cuanto a cómo se vive la maternidad desde las cárceles, Estúa explica cómo una mujer en esta situación que entra en prisión sufre, por un lado, «el duelo por separarse de un hijo», y además «lleva consigo una estigmatización por esa ruptura del rol de madre». Además, también es habitual que «arrastren culpa por dejar de ser cuidadoras de sus padres, hermanos, o familiares». Esto supone una «ruptura más drástica» que en el caso de los hombres encarcelados………………………………….

 

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