VIDA EN PRISION
El funcionario explica en el pódcast de Batmowli cómo se organiza el día a día de los internos y por qué los horarios determinan cuándo pueden estar en la celda, salir al patio o realizar actividades
La vida dentro de una prisión está marcada por horarios muy estrictos y por una rutina en la que los internos no pueden decidir libremente qué hacer en cada momento. Así lo explica Marcos, funcionario de prisiones, en el pódcast de Batmowli: “No tienes la libertad de irte a la celda si tienes sueño; si toca patio, tienes que estar en el patio”.
Según relata, en un módulo ordinario el día comienza temprano. Alrededor de las 8:00 horas se realiza el recuento, un momento en el que los funcionarios comprueban que todos los internos se encuentran en su lugar y en buen estado. Marcos señala que esta parte del trabajo puede llegar a ser especialmente dura, ya que en alguna ocasión se han encontrado con personas fallecidas dentro de la celda.
Después llega el desayuno y comienza la actividad de la mañana. Los internos pueden participar en determinadas actividades, acudir a la escuela o permanecer en las zonas comunes y en el patio. Marcos explica que, una vez que toca estar fuera de la celda, no es posible regresar simplemente porque alguien quiera dormir o descansar.
“Si me apetece irme a dormir porque tengo sueño, no. En el patio tienes que estar”, resume el funcionario. En esa zona pueden caminar, jugar al fútbol, al parchís o permanecer en las salas comunes con televisión. Incluso cuando llueve, explica, existen espacios cubiertos donde los internos pueden permanecer sin tener que regresar necesariamente a las celdas.
La rutina continúa con la comida y un periodo de descanso durante parte de la tarde. Más tarde, los internos vuelven a salir a las zonas comunes hasta la cena, cuando regresan de nuevo a sus dependencias. De esta forma, las horas de patio, descanso, comidas y actividades están previamente establecidas y dejan poco margen a decisiones individuales.
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