Lidia, funcionaria de prisiones: «Dudo que una persona con una vida normal tenga una buena experiencia en la cárcel»

La profesional asegura que la pérdida de libertad es "muy dura"

LA RAZÓN (Ariadna Díaz). FOTOGRAFÍA: IA.- Lidia lleva 18 años trabajando como funcionaria de prisiones en la cárcel Sevilla-2. Tiempo más que suficiente para conocer de primera mano el día a día de las personas que cumplen condena. Ahora, en el podcast El Director, de David Jiménez, explica cómo es la vida dentro de un centro penitenciario y qué supone realmente perder la libertad.

«Solamente está mejor en la cárcel el que no tiene nada», sostiene. Y pone un ejemplo: «Si tú me hablas de una persona sin recursos económicos, que no tenga un techo y me dices que ha estado mejor en la cárcel que en la calle, te digo que obviamente».

La pérdida de libertad

Lidia compara la prisión con una residencia para explicar que dentro de ella las necesidades básicas están garantizadas. «Tú te levantas, tienes garantizado tu desayuno, tu medicación, tu comida, tu cena, tus sábanas, tu colchón y que te laven la ropa».

Sin embargo, carecen de algo imprescindible. Y ahí está, para la profesional, la gran diferencia. «La pérdida de libertad es muy dura», afirma.

Lidia también habla de los estigmas y de la imagen que algunas personas tienen de las prisiones. «Mucha gente ve la típica foto de una cárcel con piscina en televisión y piensan: ‘Ostras, qué bien están, si yo en mi piso no tengo piscina'». Pero inmediatamente introduce el matiz: «Claro que sí, pero ellos no pueden salir de ahí».

Y no se trata solo de poder salir o no de la prisión, sino de los límites que forman parte del día a día de los internos: «La libertad de tener un límite de tiempo, un límite de llamadas mensuales…»

 

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