¿No hay generadores de emergencia?
Los funcionarios de la prisión llevan meses denunciando la situación «catastrófica» del mantenimiento del centro
THE OBJETIVE.(JAIME SUSANNA).FOTOGRAFÍA:IA. Llueve sobre mojado en la prisión de Aranjuez. Hace un mes, este periódico informó del delicado estado de la cárcel: sin aire acondicionado, sin agua caliente y con averías graves que causaban una pérdida masiva de funcionarios. Un mes después, la situación, lejos de mejorar, ha dado una nueva vuelta de tuerca. La madrugada de este miércoles, la mitad del centro penitenciario vivió un apagón de más de ocho horas.
«Estuvimos toda la noche sin luz, hasta las seis de la mañana. Hay tres grupos electrógenos: uno para las oficinas y dos para los módulos. Pues fallaron dos», explica una fuente penitenciaria a THE OBJECTIVE. «Se vivieron momentos de tensión, con los internos golpeando las puertas y quemando cosas». El problema va más allá de no poder encender bombillas. Todas las puertas del centro funcionan con electricidad. Tanto las de las celdas como el paso entre módulos y el propio acceso al recinto. «No se puede abrir nada sin luz. Si hubiese habido una urgencia, ya sea de los internos o de los funcionarios, no habríamos podido atenderla. Eso es peligroso». La cárcel de Aranjuez acoge a cerca de 1.000 internos y es bastante habitual que se produzcan urgencias médicas durante la noche, según relata esta fuente. Ante esta situación, la Asociación Profesional de Trabajadores Penitenciarios «Tu Abandono Me Puede Matar» (Tampm) ha dirigido una carta al secretario general de Instituciones Penitenciarias, Luis Ortiz, en la que detalla la incidencia. El sindicato describe una «nueva pérdida del fluido eléctrico el 04/08 desde las 21:30 horas hasta las 6:00 horas» que afectó a la mitad de los módulos residenciales y generó «graves incidentes regimentales colectivos en los módulos 4, 5 y 6».
Según la misiva, «se vivió una situación de pesadilla como consecuencia, una vez más, de la falta de un servicio de mantenimiento integral». Se generó un «desorden colectivo con golpes en las galerías, insultos a funcionarios, quema de objetos y lanzamiento de los mismos a los funcionarios y espacios comunes», en una tensión que, según el sindicato, no se recordaba desde desde los momentos de la pandemia de covid.
Tampm recuerda que no hace mucho se retrasó el cierre de unidades conflictivas por el mismo motivo y sostiene que se reaccionó tarde en la resolución del contrato de mantenimiento. Aunque reconoce que la contratación de este servicio exige tiempos y previsiones de presupuesto, afirma que «los hechos nos preceden» y que se está comprometiendo «tanto la integridad y condiciones laborales de los funcionarios como la vida de los internos». El servicio, señala, sigue quedando en manos de internos con limitada formación, personal funcionario y empresas externas de reparación.
Este episodio se produce en un contexto de deterioros ya denunciados. Tal y como informó este periódico el pasado 5 de julio, la cárcel de Aranjuez se encuentra al límite, sin agua caliente en el pabellón de ingresos, con averías graves y una pérdida masiva de funcionarios. Fuentes conocedoras del funcionamiento interno describían entonces la situación como «catastrófica»: en tres años se han marchado unos 400 funcionarios de una plantilla de 520, incluso personas con años de antigüedad y vida organizada en torno al centro.
Entre las incidencias se figuran la falta de agua caliente tras el reventón de una tubería, problemas en la depuradora (sin extracción de lodos desde el 2 de marzo porque quienes sabían poner en marcha la centrifugadora ya no estaban), extintores sin comprobar desde hacía meses, ausencia de aire acondicionado en varios módulos, fallos en portones, calderas y equipos de frío, así como reparaciones realizadas por internos sin la formación requerida…………………………
sigue la noticia en THE OBJETIVE
