Grabar un podcast en tu celda, subir vídeos desde la cárcel: cada vez hay más influencers y famosos creando contenido en prisión

Hay influencers tuiteando y subiendo stories a Instagram desde dentro de la cárcel: han encontrado la forma aunque está prohibido

XATAKA (John Tones). FOTOGRAFÍA: IA.- Elizabeth Holmes responde en X, desde prisión, a las preguntas de sus seguidores. Harvey Weinstein concede entrevistas a un podcast sin salir de la celda. Una presa lanza un clon suyo generado con IA en su perfil de Instagram. No son, para nada, casos aislados: la tecnología está redefiniendo qué significa estar «incomunicado» cuando cumples condena.

Móviles en la prisión. Un momento: ¿cómo que influencers en prisión? ¿No está prohibido en la cárcel el uso de móviles? Sí y no, al menos en Estados Unidos: el Federal Bureau of Prisons mantiene desde 2009 un sistema llamado TRULINCS (Trust Fund Limited Inmate Computer System), diseñado para proporcionar a los presos acceso limitado a mensajería electrónica sin conexión a internet. Concretando un poco, el sistema no permite a los reclusos acceder a la web, todos los mensajes entrantes y salientes son monitorizados y los correos están limitados a 13.000 caracteres sin adjuntos. Las redes sociales quedan también completamente fuera de autorización.

¿Quién lo paga? El propio recluso: el funcionamiento es tan restrictivo que los reclusos pueden escribir únicamente a un máximo de 30 contactos externos previamente aprobados, y el servicio tiene un coste de 0,05 dólares por minuto, sufragado directamente de los fondos del propio interno. Este dinero sale del trabajo del interno en prisión, pero ahí nadie se hace rico: un recluso recibe ingresos de apenas 15 dólares al mes trabajando dentro del centro, así que usar el servidor de correo puede convertirse en un lujo.

 

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