Deporte y reinserción.
Un centenar de reclusos de siete presidios catalanes participan en un programa que utiliza el basket para hacer más llevadera la vida entre rejas y promover la reinserción
EL PERIÓDICO. (ARNAU SEGURA). FOTOGRAFÍA: PIXABAY. «Cada martes cuando acabamos digo: ‘Ahora salgo de la cárcel’. Y aún hay alguien que se queda un poco descolocado. ‘¿Cómo que sales de la cárcel? ¿Por qué estás en la cárcel?'», cuenta Santa Carrasco entre risas. Es la entrenadora en el centro penitenciario de Lledoners (Sant Joan de Vilatorrada, Manresa) del proyecto ‘Bàsquet a les presons’. Es una iniciativa nueva de la Fundació del Bàsquet Català y la Federació Catalana de Basquetbol en colaboración con el Departament de Justícia que busca «fomentar la integración social, la cooperación y la mejora del bienestar físico y emocional para contribuir a crear un entorno penitenciario más positivo».
El baloncesto entró en las cárceles catalanas en la década de los 80 con la voluntad de aprovechar el potencial y los valores del deporte para la reinserción social. «Hace que las cosas parezcan diferentes», decía un preso en una entrevista. «Cada partido es una reivindicación», decía otro preso en otra entrevista. En noviembre, La Model (Barcelona), ahora un centro cultural, antes el kilómetro cero de la introducción del baloncesto en los centros penitenciarios de Catalunya, acogió una jornada para conmemorar los 40 años de este proceso y «para poner en valor el gran papel que tuvo el baloncesto como herramienta de salud e integración», explicaron desde la federación. Se jugó un amistoso entre el Club de Bàsquet Llibertat, un conjunto formado por doce presos de diferentes cárceles, y un equipo externo. Esa jornada plantó la semilla del proyecto ‘Bàsquet a les presons’. Arrancó el mes de marzo y ahora ya se realiza en siete centros, con un centenar de internos que hacen un entrenamiento a la semana: Brians 1 (Sant Esteve Sesrovires), Lledoners, Mas d’Enric (Tarragona), Ponent (Lleida), Puig de les Basses (Figueres), Quatre Camins (Granollers) y Wad Ras (Barcelona).
Los datos del Departament de Justícia apuntan a que el deporte ejerce como calmante: más del 90% de internos que hacen actividad física no crean conflictos. La valoración de estos primeros meses es muy positiva y el objetivo es organizar un torneo entre centros al final del curso que viene, para mantener viva la llama de la motivación a través del competir. Hace un mes Lledoners acogió un amistoso entre el equipo del centro y un conjunto externo para corroborar que se puede jugar contra rivales de fuera.
Entrenar en una cárcel
Carrasco explica que cuando recibió la llamada para entrenar al equipo de Lledoners no sintió miedo. Sintió tanta ilusión que movió todo su horario para hacer un hueco. El baloncesto es su vida: nació en 1986 y ha sido jugadora treinta años y ya suma casi 25 como entrenadora. «Es mi pasión y poder hacerlo llegar a todo el mundo y a todas partes me motivó muchísimo», afirma.
Cuando lo explicó en casa, sus padres cambiaron la cara: «¿Cómo que vas a entrenar en la cárcel? ¿Por qué? ¿Qué necesidad hay?». Hay gente que siempre le pregunta cómo va la cosa esperando que les cuente algún problema. Nada. Al contrario: que se siente más respetada que «fuera», que en otros equipos que ha entrenado. Remarca la necesidad de no acercarse a las personas con prejuicios: «Si están en la cárcel es porque han hecho algo malo, pero ya están sufriendo su castigo, su condena. Yo no soy quien para tratarles de una manera diferente o para juzgarlos porque ya han sido juzgados»…………
