Siempre se presupone un perfil a ciertos delitos cometidos por mujeres. ¿ Es justo?
Es muy fácil entrar en la cárcel siendo mujer y a veces hasta entras por ser mujer, pero tampoco me hagan mucho caso, soy una delincuente y además mujer, y todos sabemos que tanto por lo uno como por lo otro la mentira se me presupone ¿o no?
PIKARA MAGAZINE. (CARMEN , PRESA EN ESTREMERA). FOTOGRAFÍA: PIXABAY. Entrar en la cárcel siendo mujer es muy fácil, los enjuiciamientos siempre son más duros siendo mujer, se nos presupone un gen especial por el cual nuestro comportamiento debe ser siempre ejemplar: “Esto está muy feo en un hombre, pero que lo haga una mujer… es horroroso”. En el único sitio donde las mujeres hemos roto el techo de cristal es en la delincuencia, no hay enjuiciamiento en el que haya un grupo de personas sin que la que sea de género femenino escape sin el San Benito de “jefatura de banda organizada”.
Curiosa la manera de enjuiciar en este país, con el peso a cuestas de cuarenta años de nacionalcatolicismo, de un patriarcado de marcado signo conservador y unas juezas y jueces mayoritariamente herederos de sistemas políticos exterminados hace 50 años.
Es muy fácil entrar en la cárcel siendo mujer, solo por estar encausada se te presupone esa archiconocida cualidad innata y genética de las mujeres para la manipulación, se te supone esa tendencia por sexo hacia la maldad; no olvidemos que está históricamente probado, Lilith, Eva, Lucrecia de Borgia, la princesa de Éboli, María Antonieta… Todas ellas malas y manipuladoras, que manejaban a los hombres que las rodeaban y los pobres no tenían más remedio que dejarse llevar dadas las artes oscuras de este aquelarre de brujas que anulaban su capacidad de pensamiento.
Entrar en la cárcel siendo mujer es muy fácil. Si has matado a tu marido no es porque llevara 20 años sacudiéndote como una alfombra, y aunque te hubieras divorciado de él consiguiera encontrar los momentos para extorsionarte con tus hijos y de paso quitarte el polvo que se te había acumulado por no sacudirte, ¡NO! ¿Qué culpa tendría el pobre de que fueras torpe y tu cara chocara siempre con su puño? ¿Qué culpa tendría el pobre de que estuvieras medio loca? Lo mataste porque eres una Mata Hari moderna que encima cuando te divorciaste te atreviste a estar con otros hombres (¡serás puta!). Te sigues arreglando, miras con optimismo a la vida y encima te has teñido de rubia. Y encima el señor juez ve que no agachas la cabeza (porque no te arrepientes de haber sobrevivido, sí de haber matado, no de estar viva), que no lloras, que no estás sola, tu culpabilidad está clara, eres una asesina despiadada, no una mujer que decidió no figurar en las estadísticas de muertas que tanto ayudan a las políticas de violencia de género, ¿Cómo osaste pensar en tu vida?, ¿ cómo osaste decidir sobrevivir?, ¿Cómo osaste trasgredir el paradigma de la buena mujer y la buena esposa?
Tu sentencia será ejemplar, quitará las ganas a otras matamaridos, quitará las ganas de revoluciones para cambios en las leyes. Habría sido tu deber morir por el bien de las políticas sociales. Y tu sentencia superará la de todos los asesinos de mujeres, tu sentencia superará la de todos los violadores, tu sentencia superará a todas, porque eres mujer, porque te saliste de la directriz, porque decidiste sobrevivir. Entrar en la cárcel siendo mujer es muy fácil porque por alguna extraña razón tenemos tendencia a la culpabilidad. ¡No hay más que vernos la cara!Esto no es una disculpa, somos delincuentes, muy delincuentes y lo sabemos y lo reconocemos, no estamos aquí por hacer cola en el Vaticano para Santa Canonización, pero queremos que se nos juzgue como delincuentes, no como mujeres, y que este hecho no se convierta en un agravante tácito del que prescinde el Código Penal, pero que está en el imaginario colectivo del ámbito judicial………..
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