Prisiones privatiza la atención sanitaria en cárceles por la falta de médicos

El grupo sanitario Quirón atiende a los reclusos del centro penitenciario de Cuenca; en Burgos es la empresa privada Claris la que presta atención médica por horas. Las plazas de facultativos en las prisiones españolas, superan las 500. La mitad estará sin cubrir.

EL PERIÓDICO (NIEVES SALINAS. FOTOGRAFÍA: JUAN MANUEL PRATS).- La falta de médicos para atender a los internos de las prisiones está llevando a Instituciones Penitenciarias a tirar de la sanidad privada para prestar atención a los más de 48.000 internos de los centros españoles. De las más de 500 plazas de facultativos disponibles, la mitad están sin cubrir, según los sindicatos. La situación es tan precaria que en prisiones como las de Cuenca son médicos del grupo privado Quirón quienes pasan consulta. La fuga de sanitarios es constante: ganan menos que sus compañeros y cada vez son más mayores. Llevan 18 años esperando el traspaso de las competencias sanitarias a las comunidades autónomas. Cada vez están más desesperanzados.

En los centros de Cuenca y Burgos, la atención médica se complementa con contratos temporales a grupos sanitarios privados admiten a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (II.PP.). También que no son las únicas cárceles donde se ha realizado este tipo de contratos aunque no detallan en qué otros centros han recurrido a grupos sanitarios privados.

Desde la secretaría general reconocen que la sanidad penitenciaria está bajo mínimos y que hay graves problemas para cubrir las plazas de facultativos. Los centros, aseguran desde la institución, tienen a sus médicos correspondientes, pero si se considera necesario un apoyo, de forma temporal y puntual, precisan, se utiliza el recurso de realizar contratos a otras empresas externas privadas.

Es un sistema habitual, reconocen, para prestar atención médica a las 48.191 personas recluidas en las cárceles españolas, de las que 3.522 son mujeres, con datos del pasado agosto. A esa cifra habría que restarle los 1.387 internos de las tres prisiones vascas. Este octubre, el Gobierno vasco ha asumido la gestión de sus centros penitenciarios.

Un contrato con Quirón

En el caso del servicio médico contratado para el Centro Penitenciario de Cuenca, el importe de la adjudicación concedida a Quirón Prevención, una de las divisiones del grupo sanitario privado Quirón Salud, tiene un valor estimado de 34.581,40 euros. La estimación se ha calculado como la suma del importe del presupuesto base de licitación (seis meses de duración) por importe de 17.290,70 euros; a los que se suma una prórroga de tres meses por importe de 8.645,35 euros y otra de tres meses por 8.645,35 euros.

El contrato adjudicado para prestar asistencia a los internos de la prisión castellano-manchega se adjudicó el 16 de febrero de 2021 con un presupuesto de 17.290,70 euros. Sigue en vigor hasta el próximo mes de febrero. Es decir, tiene una duración de un año. Por tanto no se trata de una contratación puntual.

Este diario ha preguntado a Quirón Salud si prestan servicios de medicina general en otros centros penitenciarios, pero no ha obtenido respuesta. No es la primera vez que la compañía se ocupa de la atención de los internos de Cuenca. Antes, mediante contratos menores, se le había adjudicado al mismo grupo el servicio por meses.

En Burgos, por horas

En el Centro Penitenciario de Burgos, con fecha 20 de septiembre, había un facultativo de Claris Servicios Médicos, una empresa privada con sede en Barcelona, que trabajaba cuatro días a la semana, durante tres horas. Antes, indican fuentes penitenciarias consultadas por este periódico, ese mismo servicio se prestaba durante más jornadas. Esta misma empresa también había prestado servicios médicos en el mismo centro castellano-leonés con anterioridad. Desde octubre a diciembre de 2020 se le adjudicó un contrato menor, de dos meses de duración, por importe de 9.600 euros.

Los datos facilitados por II.PP. a este diario son que, actualmente, en los centros penitenciarios -incluidos los dos psiquiátricos: el de Sevilla y el de Foncalent (Alicante)- hay 304 médicos y 90 plazas pendientes de cubrir. Las cifras que aportan desde las organizaciones sindicales varían respecto a esas estadísticas. Según datos -de junio de 2021- facilitados por la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip), la relación de puestos de trabajo (RTP) de médicos en las prisiones es de 515 plazas de la que 251 (un 48´74% del total) están vacantes y 264, ocupadas.

En el caso de la enfermería, la situación mejora. De un total de 623 plazas, 93 están vacantes con los datos aportados por Acaip. Pero también desde enfermería llevan años reclamando una mejora de sus condiciones. Hay centros donde, ante la falta de médicos, atienden a todos los pacientes que necesitan asistencia y, cuando es preciso, derivan al especialista. A esto se le llama técnicamente gestión enfermera de la demanda. En varios centros se han apuntado a la telemedicina: el profesional visita al interno de forma remota por un dispositivo de videoconferencia de alta resolución.

Los médicos quieren jubilarse

Del total de médicos, según datos facilitados a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA desde la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), un 10% se jubila el próximo año; un 44% tiene más de 60 años (lo que implica que pueden retirarse cuando quieran) y hay un 15% que tienen más de 55 años. Existen prisiones donde los médicos siguen pasando consulta con cerca de 70 años. Esta organización sindical cifra en 223 lo médicos que hay actualmente en las cárceles.

Faltarían otros 250 profesionales para tener cubiertas todas las consultas de las prisiones, detallan. Esos 18 años de retraso en el traspaso de las competencias sanitarias a las comunidades, no hacen más que agravar, día a día, una situación ya insostenible. Entre los médicos disponibles se cuentan los que tienen plaza, los interinos y los subdirectores médicos que, aunque no pasan consulta sí pueden hacer guardias.

La Secretaría General admite que la sanidad penitenciaria está bajo mínimos y que hay graves problemas para cubrir las plazas de facultativos. La demora de casi veinte años en ese traspaso de la sanidad de las cárceles a los sistemas de salud autonómicos, argumentan, está detrás de tanta precariedad. Navarra ha sido la última comunidad, el pasado verano, en asumir las competencias. El resto de las regiones van lentas y, por ahora, no hay pasos hacia adelante. De forma puntual y cuando se considera necesario, insisten desde Prisiones, es preciso tirar de la sanidad privada ante la carencia de profesionales.

Centros sin médicos o con asistencia por horas

El panorama resulta desolador. Hay centros sin médico durante días, fines de semana, tardes o guardias, según describen los facultativos. El retrato que se hace de la asistencia sanitaria en las prisiones pasa porque, para poder ver a los ingresos, aislamientos y otras situaciones regimentales que nada tienen que ver con la atención sanitaria, se llegan a contratar médicos externos por horas, en unos casos; durante una hora tres días en semana y dos los fines de semana sin guardias; en otros, tres horas cuatro días sin guardias; otros cuatro horas de lunes a viernes con guardias localizadas y sin nadie los fines de semana…

Así lo describe a este diario Pedro Antonio Martínez Sánchez, responsable de la sección de Prisiones de CESM. Martínez, médico la cárcel de Ocaña II (Toledo), asegura que puede darse cualquier situación. “Cualquier modalidad es posible, hay otros casos en el que es el 112 el que presta servicio. En unos sitios se paga a casi 300 euros la hora a una empresa interpuesta; en otros a clínicas de reconocimientos médicos; en otros a autónomos…no se sabe muy bien con qué criterios. Un caos”, denuncia.

Bajo mínimos

Las cifras aportadas desde ACAIP sostienen tanto pesimismo. Hay 44 prisiones con un déficit igual o superior al 50% de facultativos en las consultas. Citan los ejemplos de centros penitenciarios como:

·         Daroca (Zaragoza): tiene solo 2 médicos de 8 plazas.
·         Dueñas (Cantabria): con 2 de un total de 9.
·         Murcia I o Sevilla II: con 3 cubiertas de 9 plazas disponibles.
·         Madrid VII (Estremera): 4 médicos de 9 plazas.
·         Teixeiro (A Coruña) o Tenerife: con 2 de 9 plazas cubiertas.
·         Picassent (Valencia): 5 médicos cuando debería tener 22.

Desde Toledo, Pedro Antonio Martínez, uno de los dos médicos del Centro Penitenciario de Ocaña II, explica que tanto en su centro como en Ocaña I, la relación de puestos de trabajo es de cinco plazas, pero menos de la mitad están cubiertas.

Un eterno traspaso

Desde CESM Prisiones, Pedro Antonio Martínez apunta a varias posibilidades por las que “dejar morir” la sanidad dentro de las cárceles. La primera, enumera, la falta de voluntad política para cumplir la ley. El Consejo General de Colegio de Médicos de España (CGCOM) ha vuelto a salir al rescate de sus compañeros. La Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria celebra congreso los días 28, 29 y 30 de octubre y su presidente, José Joaquín Antón Basanta, advierte que el futuro es cada día más catastrófico. Augura que la sanidad penitenciaria está abocada a su desaparición.Una de las reivindicaciones de los facultativos de los centros penitenciarios es el salario. Forman parte del sistema sanitario público, pero la diferencia de retribuciones con sus compañeros, denuncian, es enorme. Sucede, señalan, tanto en los sueldos ordinarios, que puede variar en unos mil euros -por ejemplo, en el caso de los médicos que trabajan en Castilla-La Mancha en comparación con sus colegas- como en las guardias.

Critican, también, que no exista carrera profesional, por lo que el trabajo realizado durante muchos años no está reconocido ni pagado. En estos años, muchos facultativos se han jubilado anticipadamente y se sienten defraudados al ver cómo sus condiciones laborales se distancian cada vez más de sus compañeros de los centros de salud.

Título de médico de familia

CESM ha recurrido las dos últimas ofertas públicas de empleo de interinos del cuerpo facultativo de sanidad penitenciaria porque no pedían título de médico de familia, explica Martínez. “Parece el ejército de Pancho Villa y todo por no enfrentar el problema real, la integración de la sanidad penitenciaria y, hasta entonces, la equiparación salarial que permita evitar las fugas de médicos de prisiones y que haga atractivo presentarse a las oposiciones”, afirma el médico de la prisión de Ocaña II.

“La solución es que se cumpla la ley”, abunda tajante Sonsoles Castro, representante nacional de la Vocalía de Médicos de Administraciones Públicas del CGCOM. “Es uno de los temas principales de trabajo de la vocalía porque no se ajusta a la legalidad desde 2003. No es una de las prioridades del Gobierno. La situación es dramática para los profesionales y para las personas a las que atienden”, concluye Castro.

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