Ovación a Maixabel Lasa de los internos de la prisión de Pamplona

Los reclusos vieron la película ‘Maixabel’ y tuvieron un coloquio con Icíar Bollaín, Eduardo Santos y Maixabel Lasa

DIARIO DE NAVARRA (CRISTINA ALTUNA. FOTOGRAFÍA: EFE).- Un fuerte aplauso simbolizó lo que vivieron este domingo, 26 de septiembre, los internos de la prisión de Pamplona con la proyección de Maixabel, película que narra los encuentros de Maixabel Lasa, viuda de Juan María Jáuregui asesinado por  ETA en el año 2000, con Ibon Etxezarreta y Luis Carrasco, integrantes del comando que atentó contra su marido. Tras una hora y 55 minutos de respetuoso silencio durante el visionado, los reclusos, entre los que no había presos de ETA, que decidieron no acudir al acto, participaron en un coloquio con Icíar Bollaín, directora de la película, Eduardo Santos, consejero de Políticas Migratorias y Justicia del Gobierno de Navarra, que actuó como mediador de los encuentros, y la propia Maixabel Lasa, a la que los internos le realizaron diversas preguntas y calificaron de “mujer muy fuerte, “valiente”, “madre coraje” y “campeona”.

La proyección de Maixabel en la prisión de Pamplona puso el broche final al ciclo Proyectando reinserción: cine y miradas alternativas a la Justicia” organizado por el Gobierno de Navarra, mientras que la decisión de llevar la película a la prisión fue un hecho destacado tanto por la viuda de Juan Mari Jaúregui como por la directora. “Me ha impresionado mucho la proyección en una cárcel y lo primero que he preguntado cuando he llegado es si iba a haber etarras viendo la película y me han dicho que no”, afirmó Maixabel Lasa, quien comentó a los internos que esperaba que esta actividad “os haya servido para algo. Esta película es un canto a esa necesidad de convivencia que tenemos todos, de vivir entre distintos pero respetándonos. También es un canto a la deslegitimización de la violencia, pues con violencia no se consigue nada”, comentó a los asistentes.

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Antes de comenzar con las preguntas, los internos agradecieron el largometraje y la posibilidad de abrir un coloquio con los protagonistas. “Gracias por haber permitido que nos expliquemos qué ocurrió” o “ha sido muy fuerte lo suyo. Me he emocionado con la película y todos mis respetos para usted, lo digo de todo corazón” fueron algunos de los comentarios que se escucharon entre los cerca de 70 presos, 8 de ellos mujeres, que participaron en esta actividad.

Una de las preguntas que le hicieron a Maixabel Lasa fue qué motivos le llevaron a acudir a los encuentros con los etarras, enmarcados en la justicia restaurativa impulsada desde 2011 desde la llamada “Vía Nanclares”. “Acudí porque creía firmemente que una persona puede cambiar. Ibon Etxezarreta y Luis Carrasco hicieron un camino personal de autocrítica, de reconocer el daño causado y, después de ver todo eso, me he sentido en la obligación de estas con ellos, escucharles y que me escuchen también. Eso es lo que quiero transmitir a las futuras generaciones, que las cosas se pueden hacer sin matar, sin violentar a nadie, y ese es el camino”.

Los internos también tuvieron le agradecieron que crea en las “segundas oportunidades” a lo que Maixabel Lasa respondió que ella también se incluye en esas segundas oportunidades. “Hablo de segundas oportunidades porque lo pienso así. Creo profundamente en que una persona puede cambiar y porque quería escuchar y que me escucharan a mí. Al final tienes delante a una persona que te ha hecho muchísimo daño pero a la vez sabes que está muy dolido de lo que hizo y que si pudiese volvería para atrás”, apuntó la viuda de Juan Mari Jáuregui, que consideró que la política penitenciaria de cualquier Gobierno tiene que ser la reinserción de los presos “bien de carácter terrorista o de cualquier otro tipo de delito. Algo he aprendido de mi marido que era una persona dialogante y defensor de los derechos humanos de todas las personas”.

Uno de los internos explicó que su padre también había sido asesinado por ETA cuando él tenía 5 años y quiso saber si su hija había sido capaz de perdonar a los asesinos. Maixabel Lasa respondió que “habría que preguntarle a ella”, si bien destacó que su hija “me entiende perfectamente y no le parece mal lo que he hecho en los últimos años”. Ante su tono dialogante, en el que insistió durante el coloquio, otro de los reclusos comentó: “todos mis respetos hacia usted”.

MIEDOS POR LA PELÍCULA

En su conversación con los internos, comentó que tiene tres nietos a los que, en algún momento, “habrá que explicarles lo que pasó con el aitona (abuelo en euskera). Lo haré de la mejor forma posible, eso sí, sin que haya odio de por medio. Al final tienes que vivir y para vivir el odio es lo peor que puedes tener, el odio no te deja vivir”. Y cuando uno de los reclusos quiso saber si en algún momento pensó en pagar a los asesinos con la misma moneda, su respuesta fue clara: “no se me ha pasado por la cabeza en ningún momento”.

También hubo preguntas para Icíar Bollaín ya que quisieron saber si había tenido algún miedo o preocupación antes del rodaje. La directora reconoció que tuvo miedos. “Estás hablando de cosas reales, estás contando su vida y es muy delicado. Quise hacer un retrato con el que todos se sientan cómodos”, argumentó la cineasta que también desveló que le preocupaba que la película se “malinterpretase y hubiera alguien que pensara que estábamos blanqueando algo”

La directora señaló que Maixabel hubiera sido imposible “cuando ETA mataba” y confesó que, a la hora de realizarla, “sabíamos que nos metíamos en un terreno difícil porque es un tema muy sensible porque ha generado mucho dolor”. También consideró que “el mundo de los terroristas ha sido tabú durante mucho tiempo. Han sido una masa informe sin caras, lo poco que sabemos de ellos lo hemos visto en la Audiencia Nacional dando gritos, hay muchos que tienen además una actitud terrible de chula y provocadora hacia las víctimas”. Y reconoció que acercarse a dos etarras “y verles como dos personas que se han dado cuenta del dolor que han causado, podría haber gente que tuviera muchos prejuicios”.

Icíar Bollaín, ante las preguntas de los reclusos, no pasó por alto la figura de Maixabel Lasa, pero también la de los miembros del comando. “Maixabel es incuestionable, pocas personas hay capaces de dar una oportunidad a la gente que le ha hecho daño. Lo más difícil era por parte de Ibon Etxezarreta y Luis Carrasco porque la sociedad no quiere verles como personas, están muy demonizados, con motivo también”.

Otra de las cuestiones que despertó interés fue el papel del mediador de los encuentros. Eduardo Santos explicó que se reunió con Ibon Etxezarreta “para saber cómo podía enfocar un encuentra con una víctima directa y cuál era su punto de partida sabiendo que tenía que tener una voluntad sincera y real de llegar a ese diálogo para satisfacer las necesidades de Maixabel sin revictimizar a nadie”. La propia Maixabel Lasa quien relató que sigue manteniendo contacto con Ibon Etxezarreta, quien en uno de sus permisos penitenciarios acudió al rodaje de la película y luego la llevó a su casa en coche.

También relató que quiso conocer a la madre de Ibon Etxezabarreta, con la que quedó a tomar un café en San Sebastián y con la que habla por teléfono todos los años en Navidad. Fue aquí cuando uno de los internos quiso saber si quería conocer al tercer miembro que atentó contra su marido. “Me encantaría que esa persona quisiera estar conmigo. Sería bueno, estoy abierta a cualquier posibilidad”. Es el que disparó, pero el tema del disparo es anecdótico porque lo echaron a sorteo y culpables son los tres. Para mí es importante que estas personas se arrepientan de lo que hicieron. Eso me da tranquilidad”.

 

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