Marlaska ignora a la sanidad penitenciaria: 700 contagios y prisiones confinadas en la quinta ola

La nueva ola de coronavirus ha sido devastadora en las instituciones penitenciarias del país. Las cárceles se han enfrentado a la pandemia sin apenas efectivos sanitarios

VOZPÓPULI (BORJA NEGRETE. FOTOGRAFÍA: EUROPA PRESS).- La quinta ola de coronavirus ha tenido un efecto devastador en las prisiones españolas, provocando, al menos, 702 contagios y el confinamiento de más de 2.000 personas. Para hacer frente a la pandemia, muchos centros han contado en su plantilla sanitaria con solo uno y, en algunos casos, ningún médico debido a las vacaciones del personal y la infradotación de recursos humanos de la sanidad penitenciaria.

En estos momentos, como denuncia el Sindicato Médico (CESM), hay prisiones enteras confinadas, como es el caso del Centro Penitenciario de Aranjuez o el de Ocaña 1. En Aranjuez, 65 presos están afectados por la covid-19 y, en Soto del Real, 56, lo que ha obligado a cerrar cuatro módulos.

Pedro A. Martínez, responsable de CESM Prisiones, explica que donde la quinta ola ha tenido un efecto más arrollador es en centros penales de Andalucía, Levante y Canarias, pero que ahora, mientras en esas zonas disminuyen los casos, están empezando a crecer en Madrid.

En Alicante llegó a ser necesario confinar la cárcel entera al alcanzarse los 160 casos de covid. “A día de hoy han disminuido y están apareciendo en la sección de mujeres”, puntualiza. En Valencia llegaron a 160 contagiados, y quedan alrededor de 50. “Valencia es una prisión enorme, está separada en dos (hay una distancia de un kilómetro entre una parte y otra), y solo hay dos médicos, uno en cada complejo. Estamos hablando de una prisión de más de 2.000 internos”.

En Huelva siguen activos entre 30 y 40 casos y el Centro Penitenciario de Puerto III llegó a estar medio confinado. En Algeciras se llegó a 100 casos y uno de los reclusos ha fallecido cuando recibía atención médica en un hospital tras contagiarse de coronavirus en prisión.

La quinta ola se ha desplazado a los centros penitenciarios de Madrid, como anticipa Martínez, y, aparte de las prisiones ya señaladas, en Valdemoro hay 12 casos y varios módulos cerrados. “El impacto ha sido grande en esta ola y todavía no sabemos cuándo acabará”, lamenta este médico.

Esta situación genera importantes consecuencias no solo para los contagiados, sino para la población reclusa en general. De las 92 prisiones que hay en España, solo 11 permiten las comunicaciones íntimas y las sesiones de convivencia solo están autorizadas en 10.

Silencio de Marlaska

Cabe recordar lo que ya adelantó Vozpópuli en su día, y es que 15 prisiones afrontaban parte del verano con cero o solo un médico para toda la población reclusa. A pesar de esta situación desbordante, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sigue sin recibir a los médicos de prisiones para analizar la situación y escuchar sus peticiones de cara a mejorar la sanidad penitenciaria.

“Da la impresión de que se ha instalado la pasividad en la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Siguen sin solucionar los problemas endémicos de personal y funcionamiento de la sanidad penitenciaria. Se hace Medicina de Urgencias, en lugar de Medicina de Atención Primaria, que es lo que debería hacerse según la Constitución. Los internos tienen que estar atendidos como el resto de la población“, lamenta Martínez.

Solamente está ocupado el 40% de los puestos facultativos de la sanidad penitenciaria a nivel nacional. Es decir, que hay un déficit del 60% de profesionales y la situación con el coronavirus está provocando “una sobrecarga, con el consiguiente perjuicio para el paciente”.

Los aislamientos están teniendo importantes impactos a nivel psicológico. Un caso especialmente preocupante es la prisión de Algeciras, donde se han producido tres ahorcamientos entre julio y agosto. “El impacto del aislamiento en personas con enfermedad mental y asociada a la drogadicción es mayor que en otras. Si en la sociedad se habla del impacto de la fatiga pandémica, en prisión su efecto es todavía mayor”.

El 10 de junio, el Sindicato Médico mandó una misiva a Marlaska con el objetivo de formalizar una reunión para intercambiar impresiones sobre la necesidad de mejorar las condiciones laborales de los médicos de prisiones, algo fundamental para acabar con el déficit de personal. Desde entonces, el silencio ha sido la respuesta del Ministerio del Interior.

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