Luis Bárcenas abandona la cárcel para disfrutar un primer permiso de seis días

CASO GÜRTEL

El extesorero del PP deberá regresar a prisión el próximo sábado 10 de abril. Aún tiene pendiente otra salida concedida por el juez

EL PAIS (ÓSCAR LÓPEZ-FONSECA. FOTOGRAFÍA: JUAN CARLOS HIDALGO).- El extesorero del PP Luis Bárcenas, condenado a 29 años y un mes por el Tribunal Supremo por el caso Gürtel, ha comenzado a disfrutar este domingo por la mañana del primero de los dos permisos de salida de seis días que le concedió el Juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional,José Luis de Castro.  Bárcenas, que está recluido en el Centro Penitenciario Madrid V, en la localidad de Soto del Real, deberá retornar a la cárcel el próximo 10 de abril, según han confirmado a EL PAÍS fuentes jurídicas.

A Bárcenas se le abrió la posibilidad de pedir permisos el pasado 10 de febrero. Ese día la Audiencia Nacional fijó en 12 años el tiempo máximo que debía cumplir de la condena impuesta por el Supremo. Con ese cómputo y con el tiempo pasado en prisión preventiva, el extesorero del PP ya había cumplido, en octubre de 2019, un cuarto de su pena, el requisito temporal que contempla el Reglamento Penitenciario para que los presos clasificados en segundo grado penitenciario o régimen ordinario (en el que están el 80% de los presos con condena firme), como es el caso de Bárcenas, puedan aspirar a estas salidas. El reglamento contempla que pueden pedir permisos de hasta siete días de duración y por un máximo de 36 días al año.

El extesorero del PP presentó entonces ante la dirección de la prisión una solicitud para comenzar a disfrutar de salidas. La Junta de Tratamiento —un órgano interno formado por profesionales penitenciarios— la analizó el 24 de febrero y acordó por unanimidad proponer la concesión de dos permisos, de seis días cada uno. La Fiscalía Anticorrupción se opuso en primera instancia a estas salidas, pero finalmente el juez De Castro acordó concedérselos el pasado 17 de marzo. Ese mismo día, el magistrado rechazó la petición que había hecho Bárcenas de clasificarle en tercer grado penitenciario o régimen abierto, lo que le hubiera permitido disfrutar de una semilibertad en la que solo hubiera tenido que ir a prisión a dormir de lunes a jueves.

En el auto en el que le concedía los permisos, el juez destacaba que, según el educador de la prisión, el extesorero ha “utilizado su estancia en prisión desde una perspectiva constructiva y formativa” y que “su evolución y progresión penitenciaria” ha sido “permanente y constante, mejorando en lo regimental y en lo personal, manteniendo correctas relaciones con sus compañeros de internamiento y con los profesionales del centro”. El magistrado hacía hincapié en que, cuando estuvo en libertad provisional entre enero de 2015 y mayo de 2018, Bárcenas cumplió con las obligaciones que le impuso entonces la Audiencia Nacional “sin voluntad de fuga o quebrantamiento”. Y añadía que los expertos penitenciarios valoran el riesgo de que quebrantase la condena es “medio-bajo”.

El juez también valoró dos escritos que había presentado el extesorero. En uno, del pasado 18 de marzo, mostraba su arrepentimiento y calificaba los delitos fiscales por los que fue condenado como “un acto de clara insolidaridad con respecto a los conciudadanos que cumplen puntualmente con sus obligaciones fiscales”. El segundo era la misiva que unos meses antes, en noviembre de 2020, había remitido a la Audiencia Nacional para autorizar la repatriación de los fondos que tenía ocultos en Suiza —y que cifraba en aproximadamente 20 millones de euros— para hacer frente a la responsabilidad civil que se le impuso en la condena. El magistrado destaca que tanto el educador como el psicólogo de la cárcel consideraron que, efectivamente, Bárcenas había asumido la responsabilidad de los delitos y estaba “profundamente arrepentido”.

Otro condenado por el caso Gürtel que aspira a disfrutar de permisos es Francisco Correa, cabecilla de la trama de corrupción. Correa ha remitido recientemente una carta al juez De Castro en el que, además de mostrar su “arrepentimiento”, le informaba de que había pedido a Instituciones Penitenciarias ser incluido en el programa puesto en marcha por el Ministerio del Interior el pasado enero para reinsertar a condenados por delitos económicos y en el que ya participa Iñaki Urdangarin. El cabecilla de la Gürtel hacía la petición después de que en los últimos meses los responsables de la cárcel de Valdemoro (Madrid), donde está recluido, hubieran rechazado en tres ocasiones sus peticiones de permisos de salida, la última recientemente. El magistrado había avalado en dos ocasiones la decisión de los profesionales penitenciarios, pero aún tiene que resolver el recurso presentado por Correa a la última negativa.

A Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del PP y recluida en el centro penitenciario de Alcalá de Henares (Madrid), el tribunal también le fijó el pasado 10 de febrero un tiempo máximo de estancia en la cárcel. En concreto, siete años y seis meses (el Supremo la condenó a 13 años y 10 meses), aunque en su caso aún no puede solicitar permisos, ya que el tiempo que ha permanecido en prisión está todavía lejos de alcanzar el cuarto de la condena exigido por el reglamento penitenciario.

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