Los internos de Las Palmas I dan vida a sus propios sueños en la Sala Insular de Teatro

El montaje 'Atrapasueños', gestado en los talleres de la Asociación Hestia en prisión, se representa este viernes y sábado

CANARIAS 7.FOTOGRAFÍA: CANARIAS 7. La Sala Insular de Teatro (SIT), en la avenida Primero de Mayo de mayo, recibe este viernes y sábado, 24 y 25 de noviembre, a las 19.30 horas, el montaje teatral ‘Atrapasueños’.

Un proyecto protagonizado por internos del centro penitenciario Las Palmas I, bajo la tutela de la asociación Hestia y los talleres de artes escénicas que se vienen celebrando en prisión.

En esta propuesta que ocupa el escenario de la Sala Insular de Teatro los internos se convierten en actores de sus propios sueños tras las rejas. Unos sueños que se revelan como pesadillas fruto de los delitos por lo que han sido condenados y privados de libertad, los deseos y frustraciones, conflictos internos y fracasos, y en los que también se asoman sus aspiraciones, la voluntad de búsqueda de una nueva vida.

Esta obra se representó en la prisión con todo el grupo al completo que han venido participando en los talleres el último año, casi 20 internos, pero «por motivos legales no todos son autorizados a venir a la Sala Insular porque tienen delitos que lo impiden», explica Graziano Pellegrino.

El elenco

El elenco que estará en la SIT está formado por 15 actores, de los cuáles cuatro de ellos son internos con autorización para representar la obra fuera del recinto; otros cuatro ex internos que pertenecían al taller, y que en la actualidad están en libertad «con su vida fuera de la cárcel»; y el resto vienen de centros de salud mental o de exclusión social que se han integrado en el grupo de teatro.

Este montaje teatral es fruto de la dinámica de los talleres de teatro y responde a las inquietudes, en este caso los sueños, que los internos trasladaron a los monitores. Explica Graziano Pellegrino que «durante este taller un interno habló de lo que había soñado la noche anterior, un sueño especialmente raro, y conmigo estaba una terapeuta que está especializada en los sueños, comenzamos a hablar de ello, cuál podría ser el sentido de este sueño tan raro, y a partir de ahí empezamos a trabajar el sueño, el texto y otros trabajos corporales que tenían que ver con ello».

Tras ese sueño llegaron otros sueños de otros reclusos. «Vimos que los internos querían trabajar sobre esto», apunta el director y dramaturgo. La obra ya tenía los cimientos sobre los que levantarse.

Según relata Pellegrino, y tras un año de trabajo, el relato onírico de los presos es un tema que no se ha agotado. Es casi «un proyecto en construcción» porque como bien razona «en una obra teatral nunca consigues resumir o presentar todo lo que los internos han sacado, y además algunas cosas son demasiado íntimas o duras para representarlas en un teatro, y otras porque a nivel de teatro no encuentras el camino para llevarlas a escena».

En círculo

El proceso de construcción de la obra puso el foco en el testimonio de los protagonistas. Recuerda el director que «nos poníamos en círculo, el interno relataba su sueño con los ojos cerrados, lo contaba en primera persona, y nosotros también lo escuchábamos con los ojos cerrados. Y luego contaba cómo se sentía y lo interpretaba. Con todo el grupo se buscaba un sentido».

Los sueños están asociados al perfil de cada uno, puntualiza Graziano Pellegrino. «Está el ejemplo de un interno condenado por asesinato, su sueño recurrente es que quiere pedir perdón a la víctima, pero esta corre y no se da la vuelta. Es una pesadilla muy jodida a la que no se ve la solución, y en el taller intentamos desbloquear esa situación y darle la vuelta».

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