Los funcionarios de prisiones se rebelan contra la propuesta de que los presos confeccionen el nuevo uniforme

Han presentado una queja en el Ministerio del Interior alegando que el uso de los talleres de reclusos para elaborar el vestuario multiplica las prendas defectuosas

CONFIDENCIAL DIGITAL (IRENE DORTA HERMOSO).- Ya no falta mucho para que el nuevo uniforme de los trabajadores de prisiones sea una realidad. Después de años de espera las reuniones entre sindicatos y la Secretaría de Instituciones Penitenciarias han dado sus frutos y el vestuario definitivo ya está listo. Solo hay una discrepancia: quién lo va a confeccionar.

A principios de año se puso en marcha el engranaje para hacer el nuevo uniforme una realidad, tal y como contó Confidencial Digital. El Ministerio de Interior tiene intención de que las nuevas prendas empiecen a repetirse en 2022 y antes de verano dejó cerradas cómo serían todas y cada una de ellas. El único fleco que queda por concretar es si la confección se sacará a concurso o si el uniforme lo va a elaborar la Entidad Estatal de Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo, que es en la que trabajan los propios internos de la cárcel.

Este ha sido el punto caliente de las negociaciones que están llevando a cabo los tres principales sindicatos, ACAIP-UGT, CIG y CSIF, junto a miembros de Instituciones Penitenciarias. Desde los sindicatos creen que para que se confeccione con la calidad necesaria, el contrato debe sacarse a concurso para que todas las empresas que quieran presentarse lo hagan y, si es necesario, que en ese concurso participe también la Entidad Estatal. Por su parte, desde el Ministerio del Interior consideran que lo mejor es que esta sea una labor que los propios reclusos desarrollen en sus talleres.

En el inicio del mes de agosto las tres organizaciones sindicales presentaron una queja ante el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska para denunciar que se estaban produciendo irregularidades en las prendas del actual uniforme de verano (que actualmente realizan los internos) y que, por tanto, no creen que la mejor opción sea volver a encargárselo a ellos.

“Que el encargo de un nuevo uniforme y su control de calidad se realice a empresas externas de reconocida solvencia, ya que ésta sería la única forma de conseguir el uniforme que los trabajadores penitenciarios merecen”, indica la queja presentada el pasado 4 de agosto y a la que ha tenido acceso Confidencial Digital. 

Denuncian que en el reparto de las prendas de verano había etiquetas erróneas que no correspondían con las tallas solicitadas, remates de ínfima calidad, bolsillos cosidos a otra costura que impiden meter la mano, pantalones con una pernera más larga que la otra y caos y descoordinación en el envío.

En este sentido, los sindicatos dicen que si el nuevo uniforme no sale a concurso buscarán responsabilidades en Instituciones Penitenciarias: “emprenderemos las acciones que consideremos oportunas por el bien del colectivo al que representamos. Todo ello para garantizar el buen uso del dinero público y proporcionar un digno uniforme”.

El uniforme definitivo

Tras meses de reuniones, no todo han sido discrepancias. Entre los trabajadores de la cárcel e Interior han conseguido acordar que se suprima la chaqueta americana, la corbata, el jersey, el chaleco, el pañuelo y la falda de la actual vestimenta. Eran prendas que apenas se usaban por su incomodidad, como indican varias fuentes, y que se ha considerado innecesarias volver a introducirlas.

Por otro lado, se ha decidido que el pantalón largo se utilice todo el tiempo y se ha dotado a los trabajadores de prendas más prácticas y más ‘sport’ como un polo de manga larga y uno de manga corta, un anorak impermeable y, además del zapato, se introduce una bota con suela de goma. Un calzado que los trabajadores consideran mucho más adecuado para transitar en las prisiones.

 

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