La vida en Lledoners: hacer política detrás del cristal del locutorio

Radiografía de la vida cotidiana de Josep Rull en la prisión de Lledoners, en su tercer día en huelga de hambre.

PUBLICO (ANDER ZURIMENDI).- Realmente, el momento concreto no fue nada extraordinario. Porque Josep Rull ya dormía cuando arrancó oficialmente su huelga de hambre a las 00.00 horas de la madrugada de lunes a martes. Desde aquel momento, no ingiere ningún alimento. Sólo bebe agua. Rull comenzó la huelga el mismo día que Joaquim Forn y los dos se sumaron a la protesta que dos días antes habían iniciado Jordi Sánchez y Jordi Turull. Los cuatro son los primeros huelguistas de hambre del procés, en una protesta que tiene todos los números de dar la vuelta al mundo: a las puertas del final del año, los presos llegarán a la Navidad con más de tres semanas de huelga de hambre. Y si se filtran imágenes de su estado físico, difícilmente podrán mostrar buena cara, ya que será evidente que se han adelgazado. Sin embargo, en caso de complicaciones, serán atendidos en la unidad penitenciaria del Hospital de Terrassa. Pero aparte del seguimiento médico extra que tendrán, ¿cambiará ahora su día a día en la cárcel? Quizás, ante todo, hay que conocer cómo es su vida en la cárcel. Y qué contactos mantienen con el exterior. De hecho, su peso político es tal que, incluso encarcelados, deben cumplir con agenda diaria completa. Por un lado, los presos reciben semanalmente visitas de políticos en activo. Tanto de solidaridad (por parte de miembros de otros partidos y de la sociedad civil) como de compañeros de sus propias formaciones. Visitar Lledoners (y antes Estremera) se ha convertido en un viaje habitual en círculos políticos catalanes. El ex consejero de Territorio Josep Rull, por ejemplo, despacha semanalmente con su sucesor y actual consejero en activo, Damià Calvet. Responden entrevistas por vía de cuestionario y redactan algún artículos de opinión, superando las trabas burocráticas. Están presos, pero en la medida que pueden, se esfuerzan por seguir siendo políticos. En Estremera era un poco más difícil, sostienen, ya que tenían que superar controles más estrictos para conseguir las autorizaciones. En cambio en Lledoners, gestionado por la Conselleria de Justícia, el trato se ajusta a los protocolos estipulados. También se reúnen con sus abogados, de una manera muy fluida. En vísperas del inicio del juicio, previsto para enero, han redoblado las reuniones. Y invierten más tiempo del tiempo de celda a preparar su defensa legal. Tanto es así que Josep Rull ha reconocido a su entorno que no puede responder tanto como quisiera a las decenas de cartas de solidaridad que recibe a diario. ‘Mi producción de respuesta ha bajado mucho’, le ha reconocido recientemente a su mujer, Meritxell Lluís. No en vano, cada uno ha llegado a recibir miles (más de 150.000, entre todos). Por ello, algunas familias estudian ahora hacer una donación al Arxiu Nacional de Catalunya. (DOCUMENTO COMPLETO EN PDF ADJUNTO)

Documento PDF:
Ir arriba