La cárcel de Albocàsser deja de estar masificada y reduce un 44% los presos en una década

El sindicato Acaip destaca que la infraestructura ha pasado de 1.800 reos a algo más de 1.000 aunque respecto a los profesionales que allí trabajan «continúan faltando médicos y psiquiatras»

EL MUNDO (JANDRO ROURES. FOTOGRAFÍA: E. TORRES).- Trece años después de su inauguración, la cárcel de Albocàsser (Castellón II) sigue siendo noticia por los incidentes que se producen con los reclusos. Agresiones a funcionarios y a otros reos, incendios de celdas, falta de funcionarios han sido la nota habitual de un centro penitenciario que se convirtió tras su apertura en 2008 en uno de los más conflictivos y peligrosos de España. Pero algunas cosas han comenzado a cambiar en los últimos años.

Según la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) la prisión Castellón II -esta es su denominación oficial- ha mejorado en aspectos como la masificación y la rebaja de la peligrosidad de los presos que están llegando en los últimos meses. De hecho, si en el año 2012 había 1.800 presos cumpliendo condenas, ahora son alrededor de un millar. Esto supone una rebaja del 44% en el número de internos para una prisión considerada «de las más conflictivas».

Para el sindicato el perfil de los presos también ha ido mejorando en los últimos tiempos, especialmente a raíz del cambio en la dirección que se produjo a principios de este año. «Ahora llegan presos menos conflictivos, antes éramos el pozo de España y venía todo lo que no querían en otras prisiones», explican fuentes de Acaip, que reiteran que todavía hay carencias importantes como, por ejemplo, en materia de personal complementario a los propios funcionarios.

En cuanto a la presencia de personal funcionario, responsable de vigilar y controlar a los reclusos, Acaip se felicita porque ahora mismo el catálogo de profesionales está prácticamente cubierto. En cambio, falta personal complementario como puede ser médicos o psiquiatras. De hecho, hay falta de médicos los fines de semana y la cárcel carece de psiquiatra desde hace dos años.

Una situación que dificulta el tratamiento de reos con problemática suicida y que han protagonizado casos de incendios en las celdas. En uno de los tres fuegos que se produjeron en agosto uno de los reclusos falleció como consecuencia de la asfixia sufrida por el humo causado en su colchón al prenderlo mediante un mechero.

De hecho, desde Acaip se ha reclamado recientemente que se forme a los funcionarios en extinción de incendios para mejorar y agilizar su actuación en estos casos, así como la contratación de psiquiatras capaces de detectar conductas suicidas por parte de algunos reos.

El último informe en relación a las prisiones de la Comunidad Valenciana publicado por Acaip, justo antes de la pandemia, en verano de 2019 advertía la peligrosidad de los presos de Albocàsser . En dicho informe, llamaba la atención la situación del centro de Castellón II, situado en Albocàsser, contaba entonces con 43 internos de primer grado (los más peligrosos del sistema penitenciario), y se encontraba entre los cinco centros españoles con más presos en esta situación.

Además, la prisión de Albocàsser superaba la media nacional respecto a internos hombres reincidentes, (aquellos que ya han pasado en varias ocasiones por prisión y que suelen ser más conflictivos y protagonizar incidentes con más frecuencia), en la que el 55,96% de los internos lo eran.

Ahora, según Acaip, la situación ha mejorado algo aunque siguen reclamando más medidas de protección para los funcionarios, así como más personal en otros departamentos como sanidad o limpieza. El descenso de presos permite un mejor funcionamiento de una cárcel que debía descongestionar otras y acabó siendo masificada en sus primeros años.

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