Hasta 48 horas con grilletes en los centros de menores

Datos conseguidos por Civio muestran que, tras la entrada en vigor de la Ley de protección a la infancia, en los centros de menores se siguen utilizando contenciones mecánicas consistentes en grilletes como forma castigo y, en algunos casos, por motivos no contemplados por la ley

CIVIO: TER GARCÍA, FOTOGRAFÍA: ÁLVARO MINGUITO

48 horas y 55 minutos. Es el tiempo que un joven de 17 años estuvo esposado en el centro de cumplimiento de medidas judiciales Vicente Marcelo Nessi, en Badajoz. Le pusieron los grilletes a las 20.15 del 21 de noviembre de 2022 por conducta violenta, por desobedecer al personal del centro e intentar dañar las instalaciones, y no se los quitaron hasta dos días después, a las 21.10 de la noche.

Es el caso más duro, por su duración, en el que se han aplicado contenciones mecánicas consistentes en inmovilizar las muñecas con grilletes o muñequeras en centros de menores desde que se aprobó la Ley de protección de la infancia, según los datos a los que ha tenido acceso Civio. La ley, que entró en vigor el 25 de junio de 2021, abolió el uso de correas de contención en este tipo de centros de atención y limitó la aplicación de otros tipos de contención, como las esposas o muñequeras y la contención física. Desde entonces, según las respuestas dadas a Civio por parte de los distintos organismos que tienen competencia sobre estos espacios en trece comunidades autónomas, en al menos 570 ocasiones se han puesto muñequeras o grilletes a menores de edad en los centros de menores destinados al cumplimiento de medidas judiciales, más conocidos como reformatorios. A ellas se suman otras 618 veces que se han usado contenciones mecánicas —sin especificar de qué tipo ni la fecha— en los centros de este tipo de la Comunidad de Madrid entre 2021 y 2022, y otras 27 que se utilizaron en centros de Murcia, Navarra y Galicia en todo 2021.

Nota: Los datos de Madrid, Murcia, Navarra y Galicia son desde enero de 2021. Los datos de Castilla-La Mancha son solo de 2022.

En cuanto a los centros de menores con trastorno de conducta, donde son acogidos jóvenes con problemas de inadaptación familiar o social, Castilla y León es la única comunidad autónoma en la que se han seguido usando grilletes o muñequeras como medida de seguridad, según los datos facilitados. Desde la aprobación de la ley se usaron 26 veces, en dos ocasiones por motivos no contemplados por la ley.

Aunque, en la mayoría de los casos, los menores fueron esposados durante pocos minutos, en 50 ocasiones la medida superó la hora de duración y en algunos de ellos estuvieron esposados durante varias horas.

El uso de medidas de contención en centros de menores infractores está sujeto a control y debe ser registrado. Desde Civio hemos pedido datos sobre uso de medidas de contención mecánica, tanto correas como grilletes, a todas las comunidades y a las dos ciudades autónomas desde junio de 2021 hasta diciembre de 2022. Hasta el momento han respondido a nuestra solicitud todas las administraciones menos las de Melilla, La Rioja, Comunidad Valenciana, Asturias y Canarias. Ver metodología.

El uso de contenciones mecánicas en centros de menores, y especialmente la sujeción a la cama mediante correas, comenzó a despertar alarmas en 2019, tras la muerte de Iliass Tahiri, de 18 años, en el centro Tierras de Oria, en Almería. Ocho años antes, en 2011, otro joven de 18 años, Ramón Barrios, había muerto también, esta vez en el centro de menores Teresa de Calcuta, en Brea del Tajo (Madrid), mientras estaba atado, boca abajo, a una cama.

En 2009, el Defensor del Pueblo publicó un informe en el que retrató las duras condiciones que se vivían en los centros de menores con trastornos de conducta, a raíz de las numerosas denuncias realizadas por familiares y por los mismos educadores que trabajaban en varios de estos centros. Por entonces, solo el Reglamento de la Ley de responsabilidad penal de los menores, de 2004, establecía los métodos de castigo y seguridad en los centros de menores que habían cometido delitos. Y no fue hasta 2015 cuando, en la Ley de protección Jurídica del Menor, se incluyó un artículo que concretaba las medidas de seguridad y de contención que se podían aplicar a los menores ingresados en los centros de protección a la infancia —contención mecánica o física, aislamiento y registros, sin concretar mucho más— y obligaba a dar parte al Ministerio Fiscal cada vez que se aplicaran.

En 2020, poco después de la muerte de Tahiri, el Defensor del Pueblo recomendó la abolición de las contenciones mecánicas en los centros de menores y, un año después, la Ley de protección a la Infancia abolió esta práctica, aunque solo cuando esta consista en “la sujeción de una persona menor de edad o a una cama articulada o a un objeto fijo o anclado a las instalaciones o a objetos muebles”, un método que se sigue practicando en centros penitenciarios, psiquiátricos y residencias de personas mayores o dependientes a pesar de que organismos internacionales como la ONU y el Consejo de Europa advierten de que su uso puede considerarse una forma de tortura.

La Plataforma de Infancia, organización que participó en el grupo de trabajo formado para elaborar esta ley, valora las mejoras que ha supuesto, pero también advierte de que tiene serias deficiencias. “La primera de ellas: que se siguen permitiendo medidas de contención, aunque no a un punto fijo, en los centros específicos de menores con problemas de conducta y los de reforma”, apunta Almudena Escorial, responsable de incidencia política de esta plataforma.

Desde la entrada en vigor de la ley, el 25 de junio de 2021, las únicas contenciones permitidas en centros de menores son las inmovilizaciones físicas realizadas por personal especializado y las que suponen la sujeción de las muñecas con equipos homologados. Estas últimas solo se permiten en los centros de menores con trastornos de conducta con niños de más de 14 años, por un tiempo máximo de una hora y solo cuando no haya otra forma de evitar un grave daño físico al mismo menor o a terceras personas.

A pesar de ello, según la información conseguida por Civio, en los centros de menores con trastornos de conducta de Castilla y León se usaron grilletes dos veces para contener a menores de edad como respuesta a su “resistencia activa” y para evitar el “riesgo directo de daños graves a las instalaciones”, motivos no contemplados por la Ley de protección a la Infancia para usar este tipo de medida en estos centros.

Uso de grilletes en centros de menores infractores

En los centros de menores infractores, la nueva ley, aunque también prohíbe el uso de correas, permite la sujeción de las muñecas, y con menos restricciones. Señala que solo se deben emplear cuando no sea posible “aplicar medidas menos lesivas”, pero no concreta un límite de tiempo y amplía el tipo de motivos para su uso, incluyendo entre estos desobedecer al personal del centro.

Solo en Cataluña, desde que entró en vigor la ley a finales de junio de 2021 hasta final de 2022 se usaron esposas en centros de menores infractores hasta 163 veces, y en ocho de ellas —todas en 2022— se mantuvo al menor de edad esposado durante más de una hora, una vez hasta 3 horas y 25 minutos.

En los dos centros de justicia juvenil de Baleares se usaron esposas en 137 ocasiones. Una de ellas la medida duró un día entero. Fue en Es Pinaret el 24 de noviembre de 2022 y el joven, que acababa de cumplir 18 años, estuvo esposado desde las 12:45 de ese día hasta las 11:48 del día siguiente con el objetivo de “evitar actos de violencia o lesiones contra ellos mismos o contra otras personas”.

Mientras, en el centro Vicente Marcelo Nessi, en Badajoz (Extremadura), desde la entrada en vigor de la Ley de protección de la infancia se usaron grilletes 89 veces. La gran mayoría de las veces que se usaron, los internos estuvieron inmovilizados durante menos de una hora, pero en dos ocasiones la medida se prolongó durante 48 y 24 horas. Pero es en la Comunidad de Madrid en la que más veces se ha recurrido a las contenciones mecánicas: 618 veces entre 2021 y 2022, aunque la información facilitada no concreta ni la duración de la medida ni el tipo de contención mecánica aplicada —grilletes o correas—.

Son las cuatro comunidades autónomas en las que se ha utilizado más este tipo de medida de seguridad en los centros de menores infractores de las 13 que han facilitado datos a Civio. En el otro extremo, según los datos aportados por los gobiernos regionales, en Cantabria y Andalucía no se habrían utilizado en ningún momento en ese periodo de tiempo, y en Castilla-La Mancha tan solo dos veces en 2022 para evitar agresiones al personal del centro y tras haber intentado calmar al menor con contención física.

Grilletes en casos de autolesiones

A pesar de que la Ley de protección a la Infancia incluye como motivo para el uso de grilletes evitar que el menor se autolesione, en el último informe del Mecanismo Nacional de Prevención, el Defensor del Pueblo criticaba que en los centros de menores se usaran medios de contención como respuesta a las conductas autolesivas. “Este tipo de conductas no debería de conllevar la aplicación de un medio de contención o considerarse como una falta disciplinaria. Convendría tratar estos casos desde un punto de vista preventivo y terapéutico, en lugar de con castigos”, señalaba el informe. Según los datos recibidos por Civio, de los 482 casos en los que se han usado grilletes en centros de menores en los que se han señalado los motivos, 27 fueron para evitar que los menores se autolesionasen y en otras 215 no se concreta si fue para evitar que se autolesionase o que lesionaran a otras personas.

“Nosotros tenemos claro que el objetivo es que se prohíba cualquier tipo de contención, tanto a punto fijo, con correas, como con grilletes, y en todo tipo de centro, también en el de infractores. Eso no se consiguió con esta ley”, lamenta Almudena Palacios, que también critica que, además, en la Ley de protección a la Infancia se da un margen de interpretación muy discrecional de los casos en los que se permite el uso de grilletes como medida de contención y que se contempla el uso disciplinario en los centros de menores infractores. “En ningún caso el supuesto de resistencia activa a una orden debería justificar una medida de contención”, subraya Almudena Palacios. Sin embargo, actualmente sí se usan los grilletes como forma de castigo.

Aunque varias comunidades no facilitan información sobre los motivos que llevaron a esposar a los internos de los centros de menores, en 93 de las 515 veces que se usaron grilletes desde la aprobación de la ley en seis comunidades autónomas que ofrecen información sobre los motivos para emplear esta medida, esta fue vencer la “resistencia activa” o “pasiva”.

Cataluña fue la comunidad autónoma en la que más se usó esta medida ante casos de desobediencia: hasta en 60 de las 163 ocasiones en las que se inmovilizó al menor de edad con esposas desde que entró en vigor la ley, el motivo que llevó a aplicar esta medida fue “evitar la resistencia activa”, y en otra más fue la “resistencia pasiva”, según los datos facilitados por esta administración. En dos de estas situaciones el menor estuvo esposado durante más de tres horas. Un panorama que coincide con el reflejado en el informe del Mecanismo catalán de prevención de la tortura del Síndic de Greuges publicado en enero de 2023, en el que se recogen testimonios de jóvenes internos del centro de justicia juvenil de L’Alzina que denuncian haber sido esposados por desobedecer órdenes como no querer entrar en su habitación.

Els Til-lers: las correas se siguen usando en psiquiatría, también con menores de edad

Aunque el uso de correas en centros de menores quedó abolido con la Ley de protección a la Infancia de 2021, en la norma no se contempló que se dejaran de usar en centros de menores con trastornos psiquiátricos.

Els Til-lers es un centro de justicia juvenil en Barcelona que dispone de una unidad dedicada a menores de edad infractores que sufren de enfermedades mentales y drogodependencias, dependiente del Departament de Salut catalán. En la actualidad, esta unidad dispone de 20 plazas y está gestionada por el Parc Sanitari Sant Joan de Déu.

Según la información facilitada por la Generalitat de Catalunya, en todo 2021 utilizaron correas para atar a menores a camas 82 veces y, en 2022, en 24. Varias veces, la medida superó las 6 horas de duración. Prácticamente en todas las ocasiones fue para evitar actos violentos o autolesiones por parte del menor, menos en una en la que el motivo asignado fue evitar la resistencia activa del interno. A estas se suman otras 44 en las que se usaron grilletes, en un caso durante una hora y 20 minutos, pero fuera de la unidad, según apuntan desde el centro.

Según ha explicado a Civio Maria Ribas, coordinadora clínica de la Unidad Terapéutica Educativa Els Til·lers, la contención mecánica con correas es la última opción que se adopta cuando el menor está muy alterado y tras intentar calmarlo mediante la contención física, que consiste en que el menor, boca abajo, sea sujetado de piernas y brazos por cuatro o cinco personas. “Por la patología que presenta y porque hay un riesgo muy elevado para su vida, se tiene que acabar aplicando”, explica Ribas. “Y estamos avanzando en poder llegar a evitar esto, porque hay un movimiento muy importante en este momento hacía ir a una contención cero a nivel generalizado en todas las medidas de salud mental”, concluye.

 

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