Expertos sanitarios creen que el reto para eliminar la hepatitis C en las cárceles pasa por detectar a los enfermos asintomáticos

DIARIO SIGLO XXI.- Los expertos sanitarios consideran que la erradicación de la hepatitis C en las prisiones pasa por afinarlas capacidades disponibles para detectar a los enfermos asintomático. También ven crucial para la consecución de tal fin el acceso al diagnóstico y al tratamiento.

Así se constató este miércoles durante la celebración de la jornada ‘Simplificación 360° en el abordaje de la hepatitis C en el ámbito penitenciario’, organizada por AbbVie, en el marco de la cual los ponentes subrayaron la importancia de “simplificar al máximo” las pruebas diagnósticas y el acceso al tratamiento para “llegar cuanto antes” a los pacientes difíciles de abordar en el ámbito penitenciario.

En España, la prevalencia de anticuerpos e infección por esta enfermedad en la población interna en centros penitenciarios descendió del 18,7% y 11%, respectivamente, en 2016 al 10,2% y 1,9% en 2019.

A pesar de ello, hay segmentos de la población (inmigrantes irregulares o consumidores de drogas reticentes a tratamientos) en los que la eliminación de la hepatitis C es más compleja, como consecuencia de que suelen pasar poco tiempo en prisión y fuera de ellas están alejados de los servicios asistenciales.

El coordinador de Enfermedades Infecciones del Programa de Salud Penitenciaria del Instituto Catalán de la Salud, Andrés Marco Mouriño, puso de manifiesto que “los servicios sanitarios penitenciarios están totalmente implicados en la eliminación de la hepatitis C y los reclusos son diagnosticados y tratados de forma similar a como ocurre con la población no encarcelada”.

Del mismo modo, el doctor Javier Ampuero Herrojo, del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario Virgen de Rocío de Sevilla, explicó que la acción sobre esta enfermedad “se ha simplificado enormemente en los centros penitenciarios” como consecuencia de “una actuación conjunta en tres ejes”: el diagnóstico en un solo paso, que supone que en una sola visita se obtenga la carga viral directamente tras una serología para hepatitis C positiva; la aplicación de métodos serológicos para determinar el grado de fibrosis hepática en tiempo real con una simple analítica de control; y la derivación directa al especialista para comenzar el tratamiento”.

A su vez, José Joaquín Antón Basanta, facultativo de Sanidad Penitenciaria en los Servicios Sanitarios del Centro Penitenciario de Albolote (Granada), subrayó que “en prácticamente todas las prisiones existe un programa de seguimiento de la hepatitis, así como de otras enfermedades infecciosas como el VIH”, lo que ha permitido que en los últimos años se haya producido un “descenso evidente” de la prevalencia de la hepatitis C en las cárceles.

A pesar del éxito en el abordaje de la hepatitis C en los centros penitenciarios, los expertos sanitarios consideran necesario el diagnóstico de algunos pacientes asintomáticos no detectados y mejorar el abordaje de la enfermedad entre los que están en una situación más vulnerable.

También se puso sobre la mesa la necesidad de adaptación del estudio del tratamiento de la hepatitis C a las características de los reclusos y las particularidades de la reclusión, como tiempo de estancia en prisión, posibilidad de permisos, traslado entre prisiones o excarcelaciones.

Por último, indicaron como importantes el desarrollo de protocolos para llevar a cabo la determinación de una serología viral para la detección precoz de hepatitis C (y de otras enfermedades infecciosas, como la hepatitis B o el VIH) a la entrada del interno al centro penitenciario.

Tras esta prueba, “se establece la prescripción del antiviral correspondiente frente a la hepatitis C, que con las tasas de curación actuales prácticamente asegura la erradicación viral”, según el doctor Ampuero.

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