Esposas ferrolanas de presos de Teixeiro se concentran para pedir que vuelvan los vis a vis

En la protesta participaron 45 personas, procedentes también de otras zonas

LA VOZ DE GALICIA (CARMELA LÓPEZ).- Varias vecinas de Ferrol que tienen a sus maridos en prisión protagonizaron el domingo una concentración delante del centro penitenciario de Teixeiro para reclamar, como también hicieron por escrito, que se recuperen los vis a vis familiares, suspendidos desde hace un año.

Según explica una de las organizadoras, J.M.M.G., vecina de Ferrol, la unión entre las esposas de los presos surgió a causa del «sufrimiento constante que estamos viviendo desde que comenzó la pandemia del covid-19». Crearon un grupo de Whatsapp para tratar de buscar soluciones y, conjuntamente con Y.P.Z, S.M.R, D.V.F., B.V.L., V.C.B. y A.C.S., organizaron la protesta del domingo.

Estas mujeres dicen comprender que durante el confinamiento no se permitiesen las visitas, pero consideran que ya es momento de recuperar la normalidad, con las medidas de prevención necesarias, «porque hay niños que llevan un año sin ver a sus padres». Y explican que, desde junio del 2020, solo les permitieron visitas a través de un cristal de 40 minutos y les aumentaron cinco llamadas, que tienen que pagar los internos, y una videollamada cada dos meses. En diciembre pasado, la prisión empezó a aplicar un plan anticovid por el que se permitían las visitas, pero solo duró 15 días y fueron pocos los que pudieron disfrutarlo. Consistía en que cada interno que tuviera una visita vis a vis familiar o íntima debería guardar en una celda el aislamiento de diez días y después hacer una PCR y, según indican las mujeres, en esos 15 días no hubo ningún positivo. Pero el centro suspendió las visitas y las comunicaciones desde el 18 de enero por los rebrotes que hubo en Galicia y así siguen en la actualidad. «Entendemos que estamos viviendo una situación complicada pero queremos que se permitan las visitas, guardando la cuarentena posterior y la prueba porque necesitamos estar con nuestros familiares. Ellos tienen más riesgo de contagiarse con los propios funcionarios que con nosotras», apunta J.M.M.G., añadiendo que «el artículo 25 de la Constitución y el 45 del reglamento penitenciario recogen que los internos tienen derecho a un mínimo de un vis a vis mensual de hasta tres horas de duración y queremos que se aplique. Estamos dispuestos a colaborar, pero no podemos estar pasando triple condena. Ellos dentro, solos y aislados, y nosotros, madres y mujeres que estamos solas llevando una situación ya de por sí muy difícil y que lo único que podemos tener es un abrazo de nuestro familiar al mes, sentir su calor y consolarle, ayudarle para que salga de esa difícil situación se reinserte y así es imposible».

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