“Enlazados acompaña desde la profesionalidad y el corazón a los presos”

José Carlos representa a Enlazados, la coordinadora de entidades sociales que trabajan en los centros penitenciarios de Zuera y Daroca. La forman las asociaciones ¿Hablamos?, Ibón, Bienestar Emocional, Afipar, Plena inclusión y Azajer y las fundaciones Cruz Blanca, Ceste, Cruz Roja, Cáritas, Proyecto Hombre, Apip-Acam, el Piso del Padre Álvaro, las Hijas de la Caridad de S. V. de Paúl y la Pastoral Penitenciaria

EL PERIODICO DE ARAGON (MARIO GARCÍA. FOTOGRAFíA: ANDREA VORNICU ).- 

¿Qué tal la vuelta a las reuniones presenciales de Enlazados?

Ha sido muy agradable volver a reunirnos presencialmente, después de todo este tiempo de encuentros online. Sobre todo, nos ilusiona porque vemos que se acerca el momento de entrar al centro penitenciario todas las entidades que formamos Enlazados y, así, retomar el contacto directo con los internos.

Son necesarias las entidades sociales para la reinserción de los presos?

Las cárceles han pasado de ser exclusivamente lugares de cumplimiento de las penas a desarrollar programas para la inserción social. Sus profesionales realizan una gran labor para conseguirlo, pero haría falta incrementar plantillas y medios para que esta tarea fuera más personalizada. Es necesaria la presencia de las entidades porque apoyamos a los profesionales, desarrollamos actividades diferentes a las que ofrece la institución y planteamos alternativas para solucionar las carencias que presentan los internos. La cohesión entre el trabajo de los funcionarios y las entidades permite atender con más eficacia las necesidades personales y sociales de los internos.

¿Qué actividades desarrollan en las prisiones?

Son muy variadas y abarcan un amplio espectro: intervención en mediación ante conflictos entre los internos; talleres sobre inteligencia emocional y resolución de conflictos; acompañamiento personal dentro de la prisión y en los permisos; escucha activa personalizada y en la distancia, a través de correspondencia; atención, asesoramiento y acompañamiento a las familias de los internos; atención y prevención de las adicciones a sustancias y ludopatía; atención y seguimiento de la salud mental; cursos y talleres que favorecen la empleabilidad; atención espiritual y religiosa; atención integral a las personas con discapacidad intelectual; acompañamiento a las mujeres y acogida en viviendas cuando salen de permiso o en tercer grado; intervención con hombres condenados por violencia de género; talleres de educación para la salud y ocupación del ocio y tiempo libre. Todas estas actividades se realizan en coordinación con la junta de tratamiento del centro penitenciario.

A modo de ejemplo, ¿qué labor hace Proyecto Hombre?

En el centro penitenciario se desarrolla el programa para ayudar a los internos que quieren dejar de consumir sustancias tóxicas. Lo lleva un equipo terapéutico de profesionales de la institución y yo me coordino con ellos. Mi labor es orientar y motivar a los internos que tienen alguna intención de recuperarse de las adicciones para que participen del programa. También hago acompañamiento y seguimiento de aquellas personas que tienen condenas largas y me entrevisto con las familias de internos que necesitan apoyo para sobrellevar el dolor que les produce tener un ser querido en prisión. Cuando los internos salen en libertad y continúan en tratamiento terapéutico, les ayudamos en el proceso de inserción social.

¿De qué manera afectó la llegada de la pandemia en la labor de Enlazados?

Desde marzo del año pasado, todas las entidades dejamos de entrar en prisión y en junio pudimos volver a la presencialidad durante un mes aproximadamente, ya que después hubo un incremento de los contagios en la población general. Fue difícil dejar de prestar un servicio que vemos que es tan importante. A partir de septiembre, algunas entidades empezamos a tener comunicación con los internos a través de videollamadas. También se han pasado materiales a algunos internos para que impartieran clases de inteligencia emocional a otros reclusos, con el objeto de dar continuidad al trabajo iniciado antes de la pandemia. Asimismo, se ha mantenido correspondencia postal entre los voluntarios de varias entidades y los internos, favoreciendo el seguimiento personalizado. De esta manera, se han reducido las consecuencias negativas (bajo estado de ánimo, soledad, malestar personal) producidas en ellos, al eliminarse prácticamente el contacto con personas ajenas a la institución, así como con familiares y amigos. Y, desde abril, ya estamos entrando varias entidades, y se va dando una paulatina incorporación del resto.

¿Ya se dan las condiciones para volver?

Desde que se empezó a vacunar a profesionales e internos, se dan las condiciones para que las entidades podamos trabajar presencialmente. Seguiremos manteniendo las medidas sanitarias, como hasta ahora, para evitar cualquier riesgo de contagio. Hemos mantenido durante este tiempo comunicación con la institución y, en cuanto se haya producido la inmunización de todos, volveremos.

Los CIS aún no acogen a los reclusos que salen en tercer grado. ¿Qué consecuencias tiene?

Para las personas que tienen un soporte familiar es positivo que puedan vivir con sus seres queridos y continuar con su incorporación a la realidad. Sin embargo, los internos que no disponen de apoyo familiar o amistades que les ayuden, se van a ver en una difícil situación de desamparo, que va a requerir de una intervención coordinada de los servicios sociales y nuestras entidades. Para quienes no tengan donde vivir a la salida del centro penitenciario, sería muy necesario que en el CIS se permitiera su estancia temporal, hasta conseguir los medios necesarios para su independencia. Esto favorece la prevención de recaídas en la delincuencia, en el consumo de drogas o trastornos mentales que se pueden agravar.

¿Qué medidas proponen?

Para que quienes adquieren la libertad tengan el soporte adecuado para una buena inserción social sería necesario proporcionar alojamiento a quien no lo tiene; agilizar el cobro de la prestación por excarcelación; regularizar a los migrantes irregulares para que puedan rehacer su vida con derechos; facilitar la formación profesional… Es el conjunto de la sociedad el que ha de facilitar los medios a quienes se reincorporan a ella, para normalizar la convivencia. Todos merecemos una segunda oportunidad. Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, los apoyos nos ayudan a ser fuertes y salir de ellas. En Enlazados trabajamos desde la profesionalidad y el corazón en el acompañamiento de las personas presas.

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