El aumento exponencial de drones sobrevolando las cárceles con móviles y droga pone en alerta a Interior

 

RBD.NOTICIAS. FOTOGRAFÍA: FUENTES DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS. El último gran riesgo para la seguridad de las cárceles viene por el aire y tiene forma de vehículos aéreos no tripulados: los drones. Las estadísticas oficiales del Ministerio del Interior constatan un incremento exponencial en el último año del número de alertas en las prisiones provocadas por la presencia de estas aeronaves, utilizadas para introducir droga y otros objetos prohibidos, como teléfonos móviles. Así, en los primeros nueve meses de 2022 se han contabilizado 41 incidentes entre “avistamientos” e interceptaciones de estos aparatos, según una respuesta de Instituciones Penitenciarias al Portal de Transparencia a la que ha tenido acceso EL PAÍS. Esta cifra iguala, prácticamente, la suma de los incidentes que estos ingenios habían provocado en los cinco años anteriores, cuando fueron 42 en todo el periodo. El secretario general de Prisiones, Ángel Luis Ortiz, ya admitió en febrero que la “aparición de este tipo de aparatos sobrevolando los centros penitenciarios en toda España” se había convertido en “un problema de seguridad”.

Interior ha impartido en los últimos años instrucciones a los directores de las cárceles para reforzar las medidas de seguridad con las que hacer frente a los drones, a los que la normativa aérea prohíbe expresamente sobrevolar los centros penitenciarios sin autorización. Instituciones Penitenciarias reconoce en documentos internos haber iniciado “evaluaciones y análisis” para instalar sistemas electrónicos para “la detección, la inhibición o inutilización” de estos dispositivos, según recoge su último Informe Balance en Materia de Seguridad, del pasado abril. Un mes después, el Gobierno reconocía en una respuesta parlamentaria a Vox que tiene previsto comenzar a instalar en las prisiones el ue tiene previsto comenzar a instalar en las prisiones el Sistema de Información Global Contra Dron (Siglo-CD), desarrollado por el ministerio para localizar e identificar a las personas que vuelan estas aeronaves y que ya utiliza la Policía Nacional en núcleos urbanos.

Desde 2017, año en el que se empezaron a registrar en el sistema estadístico de Interior estos incidentes, se han contabilizado 69 avistamientos y la interceptación de 14 de estas aeronaves, según la respuesta remitida por Interior al Portal de Transparencia. En total, 83 alertas, en 46 de las cuales se han intervenido objetos que habían dejado caer o iban a soltar en los patios para que los recogieran los reclusos. Se trataba, en la mayoría de los casos, de teléfonos móviles (22), pequeños paquetes de droga (15) y cargadores para los primeros (13), cuya posesión dentro de la cárcel está prohibida y, por tanto, son muy cotizados entre los internos.

Sin embargo, el dato más llamativo de la estadística es el crecimiento vertiginoso del número de episodios durante 2022. Así, de los seis avistamientos que hubo en 2017 se pasó a uno al año siguiente; cinco en 2019, e igual número en los 12 meses siguientes, para ascender a 15 en 2021. Esta cifra récord ya ha sido ampliamente superada en los nueve primeros meses de este año, cuando se han contabilizado 37 drones sobrevolando cárceles españolas. Respecto a la interceptación de aparatos, la primera no se produjo hasta 2019. Al año siguiente hubo otra y se subió a ocho en 2021. Esta última cifra sigue siendo la máxima, ya que en los nueve primeros meses de este año las aeronaves aprehendidas se había reducido a cuatro.

Enlace
Ir arriba