El arrepentimiento de ‘El Prenda’, una estrategia sin éxito garantizado para obtener permisos

El arrepentimiento es importante, pero por sí mismo no es suficiente para obtener un permiso

La carta se ha enviado a la Audiencia Provincial, ante la que se pueden recurrir las denegaciones de permisos penitenciarios

NIUS (ISABEL SANZ – NURIA LÁZARO).- No hay causa judicial que no tenga su arrepentido, bien al principio del procedimiento, bien durante el juicio, bien al final. De José Luis Peñas, el denunciante de la Gürtel, a Rodrigo Rato, exvicepresidente del Gobierno, son multitud los que reconocen sus delitos. El último en adoptar ese papel ha sido José Ángel Prenda, uno de los miembros de “La Manada” de Pamplona condenados por violar a una joven durante las fiestas de San Fermín de 2016. El Prenda ha pedido perdón a través de una carta enviada a la Audiencia de Navarra, la primera que lo condenó, y cuya sentencia fue endurecida por el Tribunal Supremo hasta los 15 años de cárcel.

La petición de perdón de Prenda ha llegado desde la prisión de El Puerto de Santamaría donde cumple su condena. A diferencia de otros arrepentidos a estas alturas él ya no puede puede alcanzar un acuerdo con la Fiscalía para rebajar su condena, así que la pregunta que surge es: “¿Qué hay detrás de la carta de perdón?

Cinco años después de aquella noche de San Fermín, en los que los condenados siempre han asegurado que no fue una violación y que la víctima estaba de acuerdo, él es el primero que da un paso atrás. Sobre la posibilidad de que sea un impulso desinteresado, se impone la de una alambicada estrategia procesal de cara a conseguir permisos.

Él ha elegido enviar su carta a la Audiencia Provincial, en lugar de a la víctima. Y “de paso”, ha añadido en la carta la petición de que su arrepentimiento conste en el expediente.

Dos permisos denegados

Como ya ha cumplido una cuarta parte de la condena, José Ángel Prenda ha entrado en el tiempo el que puede solicitar permisos penitenciarios y como todos, él también lo ha hecho.

Según ha podido saber NIUS, la Junta de Tratamiento de la Cárcel de El Puerto se lo ha denegado dos veces. Así que él tiene la opción de recurrir y ahí es donde puede tener un cierto papel esa carta de arrepentimiento.

El papel de la Audiencia de Navarra, la destinataria de la carta

La Audiencia Provincial de Navarra, es el tribunal sentenciador. Si José Ángel Prenda recurre la denegación de los permisos, primero va al juez de Vigilancia Penitenciaria, y si este también lo rechaza, al tribunal sentenciador, que ya tiene en sus manos la carta.

Además, en caso de que alguien solicitara un indulto para él, el mismo tribunal tendría que emitir un informe, pero su opinión no es vinculante. En cualquier caso, ahora mismo parece casi imposible que el Gobierno, que es el que tiene la potestad del indulto, esté dispuesto a concedérselo a uno de los miembros de esta manada.

¿El arrepentimiento es un requisito para los permisos penitenciarios?

La concesión de un permiso penitenciario no depende de una petición de perdón y de hecho no es una condición recogida textualmente en el reglamento penitenciario.

Sin embargo, va unido al concepto de reinserción, que es la base del sistema penitenciario español. Así que, si se suma a un buen comportamiento, la idoneidad de esa salida y la valoración de que no va a volver a cometer el mismo delito, tiene peso.

Pero ni vale por sí mismo. A la hora de conceder los permisos, se ponderan distintos argumentos.

Es lo mismo que ocurre con los indultos. El arrepentimiento no es un requisito, pero a la hora de los informes de los tribunales, o también de las untas de tratamiento, se suele tener en cuenta junto al resto de argumentos.

Otros arrepentidos, anónimos y famosos

Hay veces en los que el acusado se arrepiente en el “momento adecuado”, de manera convincente, y sí le sirve de algo. El asesino machista de una mujer en Murcia, que declaró su arrepentimiento durante el juicio, tuvo la compensación de una rebaja en la petición fiscal de catorce a doce años y medio de cárcel.

A Maje, la viiuda negra de Patraix, no le sirvió de nada pedir perdón a su familia por planificar y ejecutar junto a su amante el asesinato de su marido. Maje pidió perdón, pero ni la Fiscalía ni la familia de su marido rebajaron sus peticiones. Fue condenada a 22 años de cárcel y su cómplice a 17.

Cada caso es un mundo y no a todos les da buen resultado. La solicitud de perdón tiene efectos distintos en función de la credibilidad del reo, de sus condiciones judiciales y del momento en que se presenta.

José Luis Peñas, el denunciante de la Gürtel espera el indulto

José Luis Peñas, el denunciante de la Gürtel condenado, tiene el aval de la Fiscalía para el indulto.

Peñas, exconcejal de la localidad madrileña de Majadahonda, se arrepintió pronto. De hecho, fue su denuncia la que activó el operativo contra el grupo Correa que campaba a sus anchas por el PP.

A peñas, la denuncia no le evitó ser juzgado por los delitos cometidos, ya que él era uno de los que recibía regalos, dinero y prebendas del entramado por hacer favores desde la Concejalía de Hacienda.

El Supremo lo condenó a cuatro años y nueve meses de cárcel, sin embargo, su entrada en prisión fue suspendida.

Ahora está a la espera del indulto, y lo que sí ha conseguido es que la Fiscalía lo apoye.

Rodrigo Rato, el arrepentido al que le valió de poco

Rodrigo Rato se arrepintió y devolvió el dinero de las tarjetas black, pero fue el último condenado en salir de prisión.

Rodrigo Rato le podría contar a Prenda que el arrepentimiento no lo es todo. Condenado a cuatro años y medio por las tarjetas black, fue el último de los condenados en ese caso en obtener el tercer grado, a pesar de que también había devuelto el dinero.

Su problema era que estaba procesado en otras dos causas, el caso Bankia y sus delitos contra Hacienda. Ingresó en la cárcel el 2 de octubre de 2018 y pasó a tercer grado tres días de ser absuelto por el caso Bankia.

La libertad condicional la obtuvo en febrero de este año después de participar en un programa de justicia restaurativa. En su auto el juez tuvo en cuenta su edad y su arrepentimiento.

En este momento sigue procesado en una causa por el origen de su patrimonio. La Fiscalía pide para él 70 años de cárcel, pero al juicio asiste desde su casa,no desde prisión.

Iñaki Urdangarin, una de cal y otra de arena

A Iñaki Urdangarin, condenado a cinco años y medio por el caso Nòos, el arrepentimiento no le sirvió para obtener un rápido acceso al tercer grado. Sin embargo, el cuñado del rey sí pudo salir pronto a hacer voluntariado por el artículo 100.2 del reglamento penitenciario.

Ingresó en la cárcel en junio de 2018 y hasta dos años y medio después no obtuvo el tercer grado. Lo suyo fue un tira y afloja constante entre Instituciones Penitenciarias y el juez de Vigilancia penitenciaria, cuyos autos casi siempre le fueron favorables.

Él fue el que le permitió salir dos días a la semana desde septiembre de 2019, cuando llevaba un año y tres meses en prisión.

Para el tercer grado, tuvo que esperar hasta que llevaba dos años y medio en prisión. Instituciones Penitenciarias se negaba, pero el juez se lo concedió en un auto cargado de reproches a la institución del Ministerio del Interior y alegando el arrepentimiento y el programa de reinserción al que se había sometido.

Los indultados por el procés, que no se arrepintieron

El caso de los 9 condenados a penas de cárcel por el procés, demuestra que el arrepentimiento no es una condición sine qua non para obtener un permiso, cambiar de grado u obtener un indulto.

Además de poder salir de la cárcel por artículo 100.2, el mismo de Urdangarin seis meses después de ser condenados. Sólo dos meses más tarde, obtuvieron el tercer grado, pero fue revocado por el Supremo por “prematuro”, aunque para entonces ya llevaban en la cárcel más de dos años y medio.

Se les volvió a conceder en enero de este año y en mayo fueron indultados por el “interés público”. Todo ello, sin arrepentimiento.

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