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OPINION

Las Eternas Invisibles: las grandes olvidadas del Sistema Penitenciario

22 de enero de 2019

ELESTADO.NET (LEIRE RUIZ- educadora y profesora) ¿Qué son las eternas invisibles? Mujeres presas. Un porcentaje mínimo en la comunidad carcelaria, náufragas agarrándose malamente a una madera, en un océano machista hecho por y para hombres.

Sí, así es. La cárcel, “un espacio para castigar dominado por hombres“. Un aplastante 92.45% (54.786 reclusos) frente a un 7.55% (4.476 reclusas), de un total de 52. 692. Datos: diciembre 2018; Fuente: Institución Penitenciaria.

La cárcel, por definición injusta e inhumana -masificaciones, abusos, torturas, enfermedades, adicciones, el aislamiento-, es un espacio creado para el castigo y la impunidad, bajo el engaño de la rehabilitación y la reinserción. No voy a entrar en debates sobre si todo el mundo puede rehabilitarse o no, porque eso nos llevaría a debatir si es coherente y efectivo intentar resocializar a una persona, aislándola de su entorno social.

Y ese no es el tema, sino la discriminación que tiene que sufrir la mujer en la cárcel. No creo que nadie haya inventado adjetivo que describa la realidad de lo que supone vivir ahí.

Sumemos a esto ser mujer en un mundo con un alto predomino de hombres, condición que endurece la vida en la cárcel. El Sistema Penitenciario está ideado para hombres. Haciendo que todo esté planteado para ellos. Se limita a hacer hueco a las mujeres. Y no es un problema que quieran solucionar, claro ejemplo de ello es la nueva prisión de Menorca –Baleares– que carece de módulos para mujeres.

Esto crea condiciones discriminatorias para las mujeres -discriminación de formación, reinserción y sobretodo como madres- , convirtiéndose en una doble condena.

Perfil general de la población penitenciaria femenina

La mayoría de las detenidas son principalmente por tráfico de drogas y expuestas por los hombres a la detención. En consecuencia, se encarcela a mujeres consumidoras y traficantes de las franjas sociales más bajas. Aunque sean el último eslabón de la cadena, realizan las actividades más expuestas. Las mujeres extranjeras, hacen el viaje; las nacionales, venden papelinas en la casapuerta, manteniéndose los hombres en un segundo plano.

A esto le siguen otras características generales como los factores de discriminación anteriores al ingreso: cargas familiares -hijos, personas mayores, dependientes- ; familias desestructuradas, la alta tasa de analfabetismo, la escasa cualificación laboral, pobreza, dependencia afectiva, violencia de género abusos sexuales y un largo etcétera.

Hay que remarcar un dato importante que empeora la situación a la que están sometidas, la sobrepenalización, cumplen más tiempo efectivo que los hombres. Aunque el 75% de los delitos cometidos por las mujeres no hayan producido daños a otras personas.

Lo que nos lleva a la conclusión de que los jueces y sus condenas son más perjudiciales que los delitos cometidos. Haciendo relucir la ausencia de la perspectiva de género en la ejecución de las condenas.

Cárcel y maternidad

El 80% de las presas son madres. Según la Ley Orgánica Penitenciaria, tienen derecho a una vista familiar al mes, una visita de convivencia al trimestre -el contacto físico está permitido-, y a una visita de los familiares de una hora de duración y a través de un cristal. Sí, así tienen que relacionarse los hijos con sus madres.

El art. 38.3 del  LOGP, permite a los menores de diez años visitar a sus madres sin restricciones -en frecuencia y en intimidad-. Lo que desvincula totalmente a los hombres de sus hijos. Aunque de esta ley tampoco se benefician las madres, “por falta de medios“.

¿Qué supone hacerse cargo de un hijo menor de tres años en este Sistema Penitenciario?

Para suavizar los problemas de las presas, se crearon las Unidades de Madres, creándose más tarde las Unidades de Madres Externas. Las madres acompañan a los hijos a escuelas infantiles que se encuentran fuera de la cárcel. Se les busca trabajo fuera de prisión, pasando los fines de semana juntos fuera de la cárcel.

El objetivo de estas últimas Unidades era cerrar las viejas y abrir las nuevas, pero entonces llegó el PP de la mano de la crisis. Y el resultado fue que se cerraron las tradicionales, pero no se abrieron todas las nuevas -caso Alicante y Tenerife-, construidas y vacías.

El niño no tiene que sufrir las carencias de la cárcel, tiene que tener unas condiciones positivas.

A veces, las presas, se encuentran en la tesitura de tener que elegir entre poder estar con sus hijos menores de 3 años o cumplir la condena cerca de sus familias. Por la escasa cantidad de estas unidades: tres Unidades de Madres -en Sevilla, Madrid y Valencia- y tres Unidades de Madres Externas -en Mallorca, Madrid y Sevilla-. Hay otras dos que están cerradas en Alicante y Tenerife.

 

 

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