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«En estos diez años hemos hecho más de 800.000 kilómetros para ver a nuestro hijo»

14 de septiembre de 2018

NAIZ (IÑAKI VIGOR).- Hodei Ijurko Irotz, detenido en la noche del 8 al 9 de marzo de 2008 en Alde Zaharra de Iruñea y condenado a 16 años de cárcel por un acto de kale borroka, saldrá libre el próximo día 20. Durante esta década sus padres, Fermín y Mariví, han tenido que recorrer más de 800.000 kilómetros para poder visitarle en la cárcel. «Ha sido duro. La solidaridad ha sido fundamental para poder sobrellevar esto», afirman.

Su hijo Hodei saldrá de la cárcel dentro de pocos días, tras más de diez años preso. ¿Cómo están viviendo esta espera?

Estamos con los nervios a flor de piel. La gente te pregunta cuándo sale Hodei, a ver qué tal está… Él ya lleva varios meses diciendo que la puerta está abierta; está muy nervioso, y ese nerviosismo nos lo transmite a nosotros. La verdad es que tenemos una sensación un poco extraña, quizás porque no sabemos cómo va a reaccionar cuando salga.

¿Cómo lo está viviendo él?

Hodei entró a la cárcel muy joven, con solo 21 años, que es cuando estaba disfrutando de la vida. Suele decir que él se ha hecho hombre en la cárcel. Lo ha pasado mal, porque le han machacado, y ahora sale con 32 años, sin haber podido disfrutar de sus mejores años. Él está con la ilusión de que sale todavía joven, pero se le nota que está nervioso. En diez años han cambiado los amigos, la gente, la sociedad, el ambiente… pero esperamos que poco a poco, con la ayuda de la familia y de los amigos, se sienta bien.

Nuestro hijo no es de hablar mucho, pero en estos últimos meses se le ve intranquilo. Después de esos diez años que no ha vivido, ahora tiene mucha ilusión por vivir, por hacer cosas que no ha podido hacer en todo este tiempo. Pero también le duele que en la cárcel se quede un montón de presos, y comenta que hay que sacarlos como sea. Hodei quiere salir y disfrutar, por supuesto, pero también seguir luchando y trabajando por este pueblo.

Estamos en vísperas de su última visita a la cárcel. ¿Qué sensación tienen?

Creemos que va a ser especialmente emotiva. Hodei lleva nueve años en la cárcel de A Lama, y en este tiempo hemos conocido a mucha gente, hemos hecho relaciones con personas de Galicia, han surgido nuevos amigos que incluso nos ofrecen que sigamos yendo allí de vacaciones… Por un lado, nuestra sensación es de tranquilidad, de pensar que a partir de ahora ya no tienes que organizar un viaje tan largo todas las semanas, de hacer listas, preparar dinero… Todo eso te quita mucho tiempo, te causa dolores de cabeza, pero ahora estamos con una alegría terrible porque todo eso se acaba. Hay gente preparando el viaje para traerle a casa, porque vamos a ir con familiares y amigos que nos han apoyado en todo momento, y todo eso te afecta y te hace estar más nervioso, porque ves que por fin ha llegado el momento.

La cárcel de A Lama (Pontevedra) está a 750 kilómetros de Iruñea. Eso significa que para cada visita han tenido que realizar unos 1.500 kilómetros, sumando el viaje de ida y vuelta. ¿Han calculado cuántos kilómetros han recorrido en esta década para poder ver a su hijo?

Los últimos nueve años ha estado en A Lama, pero anteriormente también estuvo en las cárceles de Logroño, Soto del Real, Valdemoro y Curtis, donde pasó nueve meses en aislamiento y le hicieron de todo. En total, calculamos que hemos hecho unos 6.000 kilómetros al mes, porque no hemos dejado de ir a verle ni una semana, e incluso hemos realizado otras seis o siete visitas más cada año. Eso supone unos 72.000 kilómetros al año y unos 800.000 kilómetros en todo el tiempo que ha estado encarcelado. Es como si en estos diez años hubiéramos dado veinte vueltas alrededor de la Tierra.

¿Qué coste económico y humano ha tenido para ustedes el alejamiento de Hodei?

Cada visita supone unos 300 euros en gastos de gasolina y de estancia, a lo que hay que añadir el dinero que le metemos a Hodei cada mes, ropa y comida, porque allí les dan mal de comer. Y además están los gastos extras para dentista y otras necesidades, el desgaste del coche, las averías, las multas de la Guardia Civil por ser quienes somos... Al final, es un dineral.

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