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Los incidentes entre presos se duplican en las principales cárceles de Castilla y León

4 de septiembre de 2017

Acaip achaca la situación en Topas y Dueñas al descenso de funcionarios y a la concentración de presos conflictivos que proceden de otros centros superpoblados

ABC.ES – (M. GAJATE, VALLADOLID).- En los últimos siete años las prisiones de Castilla y León han visto como la población reclusa menguaba en un 40 por ciento. Sin embargo, la reducción de inquilinos no se ha traducido en paz y tranquilidad y desde el sindicato de funcionarios de prisiones Acaip denuncian que la conflictividad entre rejas ha aumentado. Valga de ejemplo el dato de que en el último año los principales centros penitenciarios de la Comunidad han visto como los incidentes entre internos se han duplicado respecto al mismo periodo del año pasado.

Se trata básicamente de las cárceles de Topas (Salamanca) y Dueñas (Palencia), que triplican en tamaño al resto de centros penitenciarios de la Comunidad, a excepción del de León que tiene la misma dimensión y donde no se ha notado tanto esta tendencia. El presidente de Acaip, José Luis Pascual, atribuye el incremento de los enfrentamientos entre presos a dos circunstancias: la reducción de personal y la coincidencia de varios internos conflictivos en una prisión. En el primero de los supuestos el sindicato alega que actualmente en Castilla y León serían necesarios 500 funcionarios más. Un módulo normal de estas prisiones tienen tres plantas y en su interior «sólo» trabajan dos funcionarios. Es «físicamente imposible» estar en «todos los sitios», argumenta.

En lo que respecta a la confluencia de presos conflictivos, este escenario se da sólo en Topas y Dueñas, dos prisiones de grandes dimensiones en comparación con la población de las provincias en las que se asientan. El sistema penitenciario español trata de favorecer que los presos cumplan condena cerca de sus hogares, y en el caso de Salamanca y Palencia con los internos procedentes de estas zonas no se cubre la prisión, «no se llenaría ni un módulo». De ahí que tengan que recibir internos de otras cárceles superpobladas y éstas a la hora de reducir residentes no optan por movilizar a los más ejemplares, sino que envían a otros lugares a los que «no están adaptados».

El resultado es que en este 2017 se ha notado como Topas suma ya 250 expedientes disciplinarios por incidentes entre internos más que hace un año; y Dueñas ha elevado la cifra en 300. Aparte de los enfrentamientos que pueda puedan provocar presos polémicos o inadaptados, en la mayoría de los casos, las disputas tienen que ver con conflictos vinculados con las drogas. Estas sustancias son objeto de «extorsiones» que no siempre acaban bien.

El 80% medicados

Pascual pone de ejemplo un escenario que hace unos años no se daba y que ahora está siendo fuente de disputas. En algunas prisiones de cien internos, ochenta toman medicación diaria, la mayoría psicotrópicos o para tratar adicciones. Antes se les administraban a diario, pero ahora sólo de lunes de a viernes, de manera que éste último día se les dan las pastillas para todo el fin de semana. Alguno se encuentra con «hasta 40 pastillas», que en las 72 horas siguientes despiertan el interés del resto de compañeros de prisión, y que éstos no siempre se las piden de buenas maneras. Las «extorsiones» concluyen a veces en enfermería, ya sea porque un preso ha herido a otro o porque el lesionado es el funcionario que ha tratado de separarles.

Los últimos datos oficiales apuntan a que en 2016 se registraron treinta agresiones a funcionarios en las cárceles de Castilla y León. La cifra, advierten desde el sindicato es similar a la de años anteriores. En el último lustro han sido un total de 206, a razón de 34 al año. Ante esta estabilidad de los datos, el presidente de Acaip pone de relieve que la población reclusa ha disminuido y aún así esos datos siguen en los mismos términos y no marcan una tendencia a la baja. Concluye Pascual que en esas cifras sólo están registradas las agresiones, no se recogen los insultos o vejaciones que también reciben.

La celda 61

Totalmente sellada y vigilada con cámaras y luz artificial 24 horas del día, la celda 61 del centro penitenciario palentino de Dueñas tiene como razón de ser la observación de los presos cuando se sospecha de que poseen alguna sustancia estupefaciente en el interior de su cuerpo. Un espacio que se ha convertido en el centro de la polémica después de que el sindicato de funcionarios de prisiones Acaip haya demandado al director de la cárcel por un delito de torturas por lo que consideran que es un uso «inadecuado» de estas instalaciones. Acaip asegura que entre marzo y junio ingresaron cinco reclusos «que salieron después de autolesionarse e, incluso uno de ellos llegó a intentar ahorcarse» y que alguno llegó a estar en observación durante siete días, cuando la normativa refleja su reclusión máxima de 72 horas.

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