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Le llaman “la madame del vis a vis”

La madame de las cárceles españolas

24 de marzo de 2017

Es madrileña de padre guineano y tiene un catálogo de 30 chicas que ofrece a presos de cuatro prisiones Ella nos detalla los 'trucos' para colarlas Instituciones Penitenciarias, que prohíbe la prostitución con internos, lo niega: "Todo es una fábula"

EL MUNDO.ES – (JAVIER NEGRE y JUAN CARLOS DELGADO).- Teresa [nombre ficticio] conduce un Mini Cooper y reside en un piso espectacular en el madrileño barrio de La Latina. La vida le sonríe a esta madrileña de padre guineano y madre española. Gana entre 6.000 y 8.000 euros al mes en negro dedicándose al oficio más antiguo del mundo. Y sin estar en primera línea ni manchándose las manos en un prostíbulo de mala muerte. La mujer, de 39 años y bellos rasgos, ya no tiene necesidad de vender su piel mulata por 60 euros ni por seis mil pesetas, la cifra que cobraba cuando empezó a trabajar en un club de alterne de la provincia de Cádiz. Le vale como modus vivendi haber desarrollado un sistema para organizar encuentros íntimos entre presos y prostitutas en cuatro cárceles de la Comunidad de Madrid. En Soto del Real, Estremera, Alcalá-Meco (Madrid II) y Navalcarnero. Tiene en su catálogo a 30 mujeres (principalmente españolas, brasileñas y de varios países de Europa del Este) de entre 19 y 35 años y lleva una década desarrollando esta actividad. Por ello, es conocida en el gremio como "la Madame del vis a vis".

"Me va genial la vida con este negocio y ya no tengo que acostarme con desconocidos", comenta Teresa en su encuentro con Crónica en una cafetería próxima al restaurante Los huevos de Lucio. Con una adolescencia difícil, la mujer comenzó con 16 años a trabajar de prostituta en el Don Tico, un club de alterne, ya cerrado por las deudas, cerca del aeropuerto de Jerez de la Frontera. "Allí conocí a un ex jugador del Atleti que me ofreció trabajar en el puticlub de un amigo suyo a las afueras de Madrid, donde me daban más garantías", recuerda.

En este establecimiento madrileño con luces de neón y habitaciones entró en contacto con un funcionario de prisiones al que le hizo "varios servicios". Éste le explicó todos "los trucos" para poder colar a prostitutas en los centros penitenciarios y sortear las trabas impuestas por la dirección de las cárceles. Ya en 1984 trascendió que en la Modelo de Barcelona habían entrado chicas de alterne que mantuvieron relaciones sexuales con varios internos durante una sola jornada y a raíz de ello endurecieron los controles. Hace 15 años, en la prisión de Topas, el director fue cazado autorizando a una misma chica realizar vis a vis con tres presos distintos sin comprobación alguna, recuerda un funcionario de prisiones. Las precauciones se extremaron aún más.

"Antes era un coladero. Eran los curas de los municipios quienes firmaban un papel para acreditar que las prostitutas tenían relación directa con el preso, pero se cambiaron los criterios para hacerles más difícil la entrada", aseguran desde un sindicato de prisiones. En el reglamento penitenciario no se especifica nada sobre la prostitución, pero desde Instituciones Penitenciarias aclaran que está "terminantemente prohibida" esa práctica. En una circular de 1996, que desarrolla el artículo 45 del Código Penitenciario, se precisa que "no se concederán comunicaciones íntimas a los internos con personas que no puedan acreditar documentalmente la relación de afectividad o que hayan celebrado otras con anterioridad con persona distinta a la solicitada, en cuyo caso será necesario que exista, al menos, una relación de estabilidad de seis meses".

Fuentes penitenciarias aseguran que a los visitantes que quieran disfrutar de un vis a vis con un preso se les exige demostrar una relación de afectividad mediante libro de familia, hoja de empadronamiento o certificado de convivencia expedido por algún ayuntamiento. Previamente, habrán debido mantener con el recluso al menos 12 comunicaciones a través de cristales, requisito no necesario para personas que compartan hijos o estén casadas. (...)

 

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