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«Mis compañeros de trabajo no saben que duermo en la cárcel»

15 de marzo de 2017

El ministro del Interior y el presidente de la Fundación Bancaria ”la Caixa” intensifican su colaboración para impulsar un programa dirigido a los internos que están cumpliendo la parte final de su condena Tres de cada cuatro reclusos logran un empleo con el programa Reincorpora

LA RAZÓN.ES – (J. FERNÁNDEZ LARGO).- El trabajo es uno de los apoyos que encuentran los internos para su plena reinserción. Cada noche vuelven a dormir a la prisión cuando terminan su jornada laboral. La mayoría no habla de su situación en el trabajo. Nicolás, Alejandra, Ana, Eugenia, son cuatro de los reclusos en tercer grado que se han acogido al programa Reincorpora que les permite formarse y al mismo tiempo poder incorporarse al mercado laboral. Les proporciona tanto ayuda psicológica como laboral. “Nos ha cambiado la vida”, aseguran.

El ministro del Interior, Juan Ignacio y el presidente de la Fundación Bancaria “La Caixa”, Isidro Fainé, han intensificado su colaboración para impulsar “Reincorpora”, el programa dirigido a los internos que están cumpliendo la parte final de su condena. Tanto en 2015 como en 2016 el programa alcanzó una cifra histórica ya que el 75 por ciento de los participantes consiguieron un empleo frente al 62 por ciento de 2014 lo que representa un total de 769 puestos de trabajo durante la edición de 2016.

Desde la puesta en marcha del proyecto, en 2011 el programa Reincorpora ha facilitado itinerarios de inserción social y laboral a 7.990 internos. Tres de cada cuatro reclusos lograron un empleo.

Nicolás es uno de ellos. Gracias a este programa ha podido reforzar su experiencia laboral haciendo cursos como carretillero y mozo de almacén. Mientras, le surgió un trabajo para ser conductor de un centro de día y lo simultaneó. “Desde que salí de prisión todo me está saliendo bien”, asegura. Tiene cuatro hijos, su familia ha sido para él una de las motivaciones principales aunque, indica que en prisión siempre estuvo “muy motivado” y trabajó como auxiliar de enfermería desde el primer mes. “Mi interés era trabajar, dejar el pasado atrás. Son errores que se cometen en el pasado. Uno cuando está ahí -en prisión- no está muerto” y se recicla, estudia, se prepara. Confiesa que en la cárcel ha aprendido a leer, a escribir e informática y está muy agradecido.

Alejandra tiene 35 años aunque aparenta menos edad. Necesitó de un coach para reforzar su motivación y autoestima. Dice que le gustaría volver a trabajar de peluquera, su oficio de antes de entrar en prisión. Gracias al programa Reincorpora ha abierto su ámbito profesional y ha realizado cursos de atención al cliente por lo que ahora trabaja de cajera un supermercado e incluso ha hecho suplencias de un mes en una empresa de limpieza. “Mis compañeros de trabajo no saben que duermo en la cárcel”. No quiere hablar del pasado. Dice que la prisión es diferente a como sale en las series de televisión y que cuando ha vuelto a pisar la calle tras su condena ha encontrado las calles diferentes y también a sus padres.

Ana es otra de las reclusas en tercer grado. Aún le quedan un par de años de condena y asegura que ha aprendido mucho de los errores propios que cometió en el pasado. “Es un error que cometes en un momento de tu vida que no hay que repetir. Tuve mala suerte, pero ahora soy otra persona distinta”. Su ilusión sería tener un restaurante y elaborar su propia comida. Ha hecho cursos de ayudante de cocina y le encanta todo lo que tiene que ver con la hostelería. “Seguiré luchando para tener una estabilidad”. Y es que Ana es de las que desde el primer momento que entró en prisión peleó por conseguir un trabajo dentro. El primero lo logró en los locutorios, después el economato o la lavandería. Mientras, Eugenia cuenta ya los meses que le quedan para lograr la libertad definitiva. “Me queda poco”. Aunque ha tenido trabajo de sustitución en el sector de la limpieza, ahora no tiene trabajo, pero estaría encantada de conseguir uno. Vino hace 13 años a España y su experiencia laboral era sobre todo en el sector de la limpieza. “Mi familia está contenta porque no estoy estancada”.

Por sectores, los principales ámbitos de formación y contratación entre los beneficiarios fueron la hostelería, con el 24% (camareros, ayudantes de cocina, limpieza de habitaciones), 11% el comercio al por mayor y al por menor; 11 % la limpieza y mantenimiento, 11% la industria manufacturera, 8% agricultura, y 6% (recolección, centrales de horticultura, envasado de alimentos, etc.).

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