Skip navigation.

M.I. Colegio de Abogados de PamplonaM.I. Colegio de Abogados de Pamplona
M.I. Ilustre colegio de abogados de pamplona
Derecho penitenciario
Bibliografía Centros penitenciarios Enlaces
La WebPresentaciónNormativaJurisprudenciaOrganismos internacionalesDoctrinaEncuentrosNoticias
Derecho Penitenciario > Noticias

Noticias

Usted no irá a la cárcel. ¿O sí?

26 de febrero de 2017

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN.COM – (FÉLIX TEIRA).- Solo he estado una vez en la cárcel. Algunos internos habían leído un libro mío y entré acompañado por el educador. Tras cada control las puertas se cerraban con un chasquido inquietante. Me costaba tragar saliva. La asistencia era voluntaria, pero la sala se llenó; en la cárcel hay que matar el tiempo, de eso se trata. Al final de la charla un preso de mi edad preguntó: «¿Qué se cree que lo separa a usted de mí?» Me desconcertó. En la cárcel están los otros, los malos. La cárcel y los manicomios son lugares de los que no se habla. Casi no existen. ¿Qué nos separaba? ¿Por qué él sí y yo no?

¿Se ha preguntado usted qué probabilidades tiene de acabar en el trullo? Conteste a estas preguntas y tendrá una aproximación estadística. ¿Es adicto a las drogas y no puede pagárselas? Si contesta afirmativamente, entra en zona de riesgo; el 65% de los reclusos tiene trastornos adictivos. ¿Posee un nivel educativo o profesional medio? ¿Sí? Vamos bien, porque el perfil del preso es de bajo nivel cultural y vive en un ambiente de exclusión. ¿Tiene pasta? Me refiero a dinero para ir tirando. Me alegro; además de que no necesita robarla, un buen abogado hace maravillas y suele evitar la prisión preventiva. ¿Es emigrante sin dominio del español y debe dinero a la mafia que lo trajo? Se lo pregunto porque el 30% de los 61.000 presos del país son extranjeros. Aunque sea un resumen tosco, el perfil del posible delincuente es un varón (sólo uno de cada diez internos son mujeres), de 30 a 40 años, con escaso nivel educativo o profesional, cercano a las drogas como consumidor o camello, a veces inmigrante no integrado, y sin una familia sólida que lo ampare. Además, la cuarta parte de los encarcelados tiene problemas psiquiátricos.

Vivimos en un país con índices delictivos bajos, por debajo de Suecia, Finlandia o Dinamarca que se suelen citar como seguros. Analizando el perfil del delincuente me vienen a la cabeza las palabras de J. A. Marina: «Lo que no arregle la escuela, lo tendrá que arreglar la policía o los psiquiatras». La educación debe prevenir las adicciones a la vez que el sistema económico tendría que corregir las desigualdades flagrantes. Es la manera de disminuir a la población de riesgo. Pero las prisiones son un mal absolutamente necesario porque siempre habrá venados que atenten contra las propiedades ajenas o la vida, por ejemplo el año pasado hubo 292 homicidios en España.

Como no contesté a la pregunta de aquel interno, me interesé por las condiciones de nuestras prisiones. Por si acaso. En general se respeta la dignidad de los reclusos y se ofrecen alternativas de trabajo y formación. Tanto los funcionarios de prisiones como los jueces de vigilancia penitenciaria ayudan al interno a soportar el trance de la privación de libertad. No quiero volver obligatoriamente a la cárcel, porque solo al salir tragué saliva con normalidad. Ya sé que no he mencionado a esos presos famosos, los de corbata de diseño y uñas negras, que ingresan por corrupción. Le recomiendo que vigile porque la tentación vive arriba. Si no quiere correr riesgos, haga como yo: les he prohibido a los amigos que asistieron a mi boda que me dejen Jaguars en el garaje y que me ingresen millones en las cuentas suizas.

© M. I. Colegio de Abogados de Pamplona - Iruñeko Abokatuen Elkargo T. Arg. - Avenida del Ejército, 2 - Planta 10ª, 31002 Pamplona