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«Con 12 años, ni una gota de alcohol»

Un estudio con presos revela la relación del consumo de drogas con las psicopatías

7 de febrero de 2017

LA VOZ DE GALICIA.ES –(FINA ULLOA, OURENSE).- El equipo de facultativos del centro penitenciario de Pereiro de Aguiar presentó al último congreso de Sanidad Penitenciaria el resultado de una investigación que relaciona la edad de inicio del consumo de drogas con el diagnóstico de psicopatías y trastornos de conducta. El trabajo recibió el premio a la mejor comunicación de las presentadas a esta cita de ámbito nacional.

-¿Cual es el objetivo del estudio?

-Diagnosticar trastornos de personalidad y ver la relación que existe con el consumo de drogas y también ver si hay más patologías o no de ese tipo entre las personas que están en prisión que entre las que están en libertad. Lo que presentamos al congreso es una parte de los resultados, porque tenemos muchos datos que todavía estamos procesando, viendo también otros resultados como la relación con los delitos. De hecho el trabajo es muy amplio y ya hemos sacado cuatro comunicaciones que hemos presentado a diversos congresos, como el de psiquiatría.

-¿Cuánto duró la investigación?

-El trabajo de campo con los internos penados duró más de dos años. Participaron 204 que cumplían los requisitos de llevar más de seis meses en el centro, no tenían ninguna enfermedad mental diagnosticada y quisieron voluntariamente participar. En el estudio y el análisis de resultados, en el que todavía estamos trabajando, estamos los cuatro médicos del centro penitenciario: María Crespo, Luis García, Manuel Pérez y yo, junto con nuestro psiquiatra consultor, Gerardo Flores, que es el responsable de la UCA, la unidad de conductas adictivas del CHUO.

-¿A qué conclusiones llegaron?

-Nos encontramos con que más del 78,6 % de los internos que participaron tenían algún trastorno de personalidad, mientras que en la población en general está entre el 10 y el 15 %. Los tipos de trastornos más frecuentes que vimos son el narcisista, el antisocial y el paranoide, que son precisamente los que varios estudios relacionan más con la delincuencia. Y en los casos con diagnóstico de trastorno psicopático de la personalidad profundizamos más para relacionarla con la edad de inicio del consumo de drogas y vimos que los que alcanzaban la puntuación de psicópata habían empezado antes a consumir alcohol, cannabis y cocaína. Un psicópata es una persona que, digamos, no tiene sentimientos hacia los demás; no tiene empatía ni remordimientos. Él es el importante y para conseguir lo que quiere está dispuesto a lo que sea.

-¿Eso quiere decir que el consumo de drogas ayuda a desarrollar una personalidad psicopática?

-En ese caso de la psicopatía en concreto, este estudio no nos permite dirimir si fue antes la gallina o el huevo. Es decir, si era un psicópata y por eso empezó a consumir drogas o si, tras empezar a consumir drogas, desarrolló una psicopatía. Lo que sí se ha demostrado es que el consumo de drogas hace que la conducta de la persona sea más antisocial y que el que tiene puntuación psicopática según el test internacional de valoración, comienza antes a consumir alcohol, hachís y cocaína, entre los once y los trece años, un momento en el que la personalidad se está desarrollando todavía.

-El alcohol y el cannabis tienen una presencia y permisividad social muy alta. ¿Les preocupa, a la vista de estos resultados?

-Pensamos que hay que llamar la atención sobre la importancia de la prevención y también es importante que a los jóvenes se les limite más el acceso a este tipo de consumos. Es curioso que se utiliza ese mantra de que el cannabis es menos perjudicial que el tabaco, cuando lleva a la gente a trastornos de personalidad y de conducta. No es una tontería, ni desde el punto de vista de su salud, ni porque esos trastornos de conducta que le llevan a comportamientos antisociales puede llevarles a acabar en prisión.

-¿Cree que si la población conociese este tipo de conclusiones limitaría más el consumo?

-Los jóvenes, por su propia característica vital, no tienen sensación del riesgo. Hay que informar y educar pero también a los padres y a los educadores. Hay que tener claro que un niño con doce años no debe probar ni una gota de alcohol porque a esa edad ese niño tiene todavía un cerebro en formación. Pero además son necesarias medidas que limiten el consumo dificultando el acceso, porque si lo tiene en el mueble bar de casa le va a ser más fácil que si tiene que ir a comprarlo, y si al ir a la tienda le van a pedir el DNI le será más difícil que si se lo venden sin más. Es como dice la Sociedad de Medicina de Familia con respecto al botellón: si está prohibido, no se puede hacer ni permitir que se haga.

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